inversiones inteligentes 1 | Page 425

SELECCIÓN DE ACCIONES PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR criterio del multiplicador bajo aplicado al DJIA a finales de 1968 obtuvo unos malos resultados, si los resultados se miden en función de la evolución hasta mediados de 1971. Los resultados de las adquisiciones de acciones ordinarias a precios inferiores al valor del capital de explotación no tienen un estigma negativo de ese tipo; el inconveniente en este caso ha sido la progresiva desaparición de ese tipo de oportunidades durante la mayor parte de la última década. ¿Qué podemos decir sobre otros criterios en los que basar la selección? A la hora de redactar este libro hemos llevado a cabo una serie de “experimentos” basados cada uno de ellos en un criterio único bastante claro. Los datos utilizados se podrían encontrar fácilmente en la Guía de Acciones de Standard & Poor’s. En todos los casos se partió., de la hipótesis de que se habia comprado una cartera con acciones de 30 empresas a los precios de cierre de 1968, y después se reevaluó esa cartera a 30 de junio de 1971. Los criterios independientes aplicados fueron los siguientes, que se emplearon con elecciones por demás aleatorias: (1) Un multiplicador bajo del beneficio reciente (sin limitarse a las acciones incluidas en el DJIA). (2) Una elevada rentabilidad por dividendo. (3) Un historial muy prolongado de pago de dividendos. (4) Un gran volumen de la empresa, medido en función del número de acciones en circulación. (5) Una sólida posición financiera. (6) Un precio bajo, expresado en dólares por acción. (7) Una cotización reducida en relación con el anterior máximo de cotización. (8) Una calificación de elevada calidad otorgada por Standard & Poor’s. Se debe tener en cuenta que la Guía de Acciones tiene por lo menos una columna relacionada con cada uno de los criterios anteriormente mencionados. Esto es indicativo de que el editor considera que cada uno de esos criterios es importante a la hora de analizar y seleccionar acciones ordinarias. (Como hemos señalado anteriormente, nos gustaría que se añadiese otra cifra: el valor neto del activo por acción). El hecho más importante que se puede extraer de nuestras diferentes pruebas está relacionado con los resultados de las acciones compradas aleatoriamente. Hemos comprobado estos resultados con tres carteras compuestas por acciones de 30 empresas, configuradas cada una de ellas con acciones que se encontraban en la primera línea de la Guía de Acciones del 31 de diciembre de 1968, y que también aparecían en el número del 31 de agosto de 19?1. Entre estas dos fechas el índice compuesto S&P prácticamente no había experimentado modificación, y el DJIA había perdido aproximadamente el 5%. Sin embargo, nuestras 90 acciones elegidas aleatoriamente habían experimentado un retroceso medio del 22%, sin tener en cuenta las 19 acciones que habían desaparecido de la Guía y 427