EL INVERSOR INTELIGENTE
relevantes). El grupo, por supuesto, únicamente se presenta a efectos
ilustrativos, y no debería haber sido elegido, necesariamente, por nuestro
inversor investigador.
El hecho es que el usuario de nuestro método habría tenido una
capacidad de elegir mucho mayor. Si nuestro método de criba se hubiese
aplicado a las 4.500 empresas de la Guía de Acciones, y si la proporción
aplicable a la primera décima parte de la lista se hubiese mantenido hasta el
final, habríamos acabado con unas 150 empresas que cumpliesen nuestros
seis criterios de selección. Entonces el inversor inteligente podría haber
seguido su capacidad de juicio, o su parcialidad y prejuicio, para realizar
una tercera selección de, por ejemplo, una de cada cinco de esta lista
amplia.
El material de la Guía también recoge las «Clasificaciones de
beneficios y dividendos», que se basan en la estabilidad y en el crecimiento
de estos factores durante 1os ocho últimos años. (Por lo tanto, la atracción
ejercida por 1a cotización no entra en estos cálculos). Hemos incluido las
calificaciones de S&P nuestra tabla 15.1. Diez de las 15 acciones tienen
una calificación B+ (= media) y una de e11as (American Maize) recibe la
calificación «elevada» de A. Si nuestro inversor emprendedor quisiese
añadir un séptimo criterio mecánico a su elección, considerando
únicamente las acciones calificadas por Standard & Poor s como medias o
.mejores en calidad, seguiría teniendo aproximadamente 100 acciones de
ese tipo para poder elegir. Cabría decir que un grupo de acciones de calidad
por lo menos media que también superase los criterios de situación
financiera, que se pudiese comprar a un multiplicador bajo del beneficio
actual y por debajo del valor del activo, debería ofrecer buenas promesas de
resultados satisfactorios de la inversión.
Un criterio único para elegir acciones ordinarias
.Un lector inquisitivo bien podría preguntarse si la elección de una
cartera mejor que la media podría realizarse de una forma más sencilla de
la que acabamos de esquematizar, ¿Se podría emplear un único criterio
aceptable para conseguir una buena ventaja, como por ejemplo un PER
bajo, o una elevada rentabilidad por dividendo, o un gran valor del activo?
Los dos métodos de este tipo que hemos descubierto que en el pasado han
dado, de manera consistente, unos resultados aceptablemente positivos han
sido: (a) la adquisición de acciones con multiplicadores bajos de empresas
importantes (como las del índice DJIA) y (b) la elección de un grupo
diversificado de acciones que cotizan por debajo del valor del activo neto
actual (o valor del capital de explotación). Ya hemos señalado que el
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