SELECCIÓN DE ACCIONES PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR
sociedades de inversión.* En los dos casos el estudio de los resultados que
habíamos obtenido durante un período de diez o más años nos llevó a la
conclusión de que los beneficios no eran suficientemente fiables, y las
operaciones no disfrutaban del nivel de seguridad suficiente para «no
provocar quebradero s de cabeza», de modo que consideramos que no
estaba justificado que siguiésemos realizándolas.
Por lo tanto, a partir de 1939 nuestras operaciones se limitaron a
situaciones “que se liquidaban a sí mismas”, coberturas relacionadas,
ocasiones de capital de explotación, y unas cuantas operaciones de control.
Cada una de estas clases de operaciones nos ofrecieron unos resultados
consistentemente satisfactorios desde aquel momento, con la característica
especial de que la cobertura relacionada nos proporcionaba unos jugosos
beneficios en los períodos de evolución a la baja del mercado cuando
nuestros «valores minusvalorados» no conseguían unos resultados tan
positivos.
Tenemos dudas sobre la conveniencia de recetar nuestra propia dieta
a un gran número de inversores inteligentes. Evidentemente,