SELECCIÓN DE ACCIONES PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR
que se aproximan a la media con los recursos que destinan a acciones ordinarias. Por diversos motivos, la mayor parte de los miembros del público que destinan su dinero a acciones ordinarias elegidas personalmente por ellos no consiguen unos resultados tan positivos. Sin embargo, para el observador objetivo la incapacidad demostrada por los fondos para superar el resultado de una media general es una indicación bastante concluyente de que dicho logro, lejos de ser sencillo, es de hecho extraordinariamente difícil.
¿ A qué se debe que lo sea? Se nos ocurren dos explicaciones diferentes, que pueden ser parcialmente aplicables cada una de ellas. La primera es la posibilidad de que el mercado de valores realmente refleje en los precios actuales no sólo todos los datos importantes sobre los resultados presentes y pasados de las empresas, sino también todas aquellas expectativas que se puedan formular razonablemente sobre-su futuro. Si esto es así, los diferentes movimientos del mercado que tengan lugar posteriormente, y tales movimientos suelen ser frecuentemente extremos, deberían ser el resultado de nuevos acontecimientos y probabilidades que no podían haber sido previstos de manera fiable. Esto haría que las cotizaciones fuesen esencialmente fortuitas y aleatorias. En la medida en que esta hipótesis sea cierta, el trabajo del analista de valores, por inteligente y exhaustivo que sea, será ineficaz en lo sustancial, porque en esencia está tratando de predecir lo imprevisible.
La propia multiplicación en el número de analistas de valores puede haber ejercido una importante influencia en la generación de ese resultado. Con los cientos, o incluso miles, de expertos que estudian los factores de valor en los que se basan las acciones ordinarias importantes, sería lo más natural esperar que su precio actual reflejase de una manera bastante exacta el consenso de las opiniones informadas sobre su valor. Los que las prefiriesen a otras acciones lo harían por motivos de parcialidad personal u optimismo que podrían resultar ciertos o erróneos con la misma probabilidad.
Frecuentemente hemos pensado en la analogía entre el trabajo realizado por cientos de analistas de valores en Wall Street y las actuaciones de los jugadores maestros en los torneos de bridge duplicado. Los primeros tratan de elegir los valores « que tienen más probabilidades de tener éxito »; los últimos de conseguir la máxima puntuación en cada mano que se juega. Cualquiera de estos dos objetivos está únicamente al alcance de unos pocos. En la medida en que todos los jugadores de bridge tengan aproximadamente el mismo nivel de experiencia, será más probable que los ganadores vengan determinados por « rachas » de diferente tipo, y no por una capacitación superior. En Wall Street el proceso de igualación se ve
417