EL INVERSOR INTELIGENTE
son lo suficientemente grandes como para haber obtenido los servicios de
los mejores analistas financieros o de valores presentes en el mercado,
junto con la colaboración de todos los demás integrantes de un adecuado
departamento de investigación. Sus gastos de funcionamiento, cuando se
reparten entre todos su amplio capital, alcanzan en promedio medio punto
porcentual al año, o menos, sobre dicho capital. Estos costes no son
desdeñables en sí mismos, pero si los comparamos con el rendimiento
general anual de aproximadamente el 15% ofrecido por las acciones
ordinarias, en términos generales, en la década 1951-1960, e incluso con el
6% de rendimiento del periodo 1961-1970, no nos parece que sean unos
grandes costes. Una pequeña dosis de capacidad de selección mejor que la
media debería haber superado con creces ese hándicap de coste y haber
aportado unos resultados netos superiores para los inversores en el fondo.
Tomados en conjunto, sin embargo, los fondos integrados sólo por
acciones fueron incapaces durante un prolongado período de años de
obtener una rentabilidad impositiva como la mostrada por las medias del
Standard & Poor's 500 o por el mercado en conjunto. Esta conclusión ha
quedado contrastada con varios estudios exhaustivos. Por citar el último de
los que hemos examinado, que abarcaba el período 1960-1968.*
De estos resultados parece desprenderse el dato de que
carteras aleatorias de acciones cotizadas en la NYSE con
inversiones iguales en cada una de las acciones obtuvieron, en
promedio, mejores resultados a lo largo del período que los
fondos de inversión de la misma categoría de riesgo. Las
diferencias fueron de una entidad sustancial en el caso de las
carteras con riesgos bajo y medio (3,7% y 2,5%,
respectivamente, por año), aunque bastante reducida en el caso
de las carteras con un elevado nivel de riesgo (0,2% por año).1
Como señalábamos en el capítulo 9, estas cifras comparativas no
invalidan modo alguno la utilidad de los fondos de inversión como
institución financiera. Porque lo cierto es que ponen a disposición de todos
los miembros del público inversor la posibilidad de obtener unos resultados
*
La investigación Friend-Blume-Crockett abarcaba desde enero de 1960 hasta junio de 1968,y
comparaba el rendimiento de más de 100fondos de inversión importantes en comparación con los
rendimientos de carteras creadas aleatoriamente a partir de las 500 empresas de mayores dimensiones
cotizadas en la NYSE. Los fondos del estudio de Friend-Blume-Crockett obtuvieron mejores resultados
desde 1965 hasta 1968 que los conseguidos en la primera mitad del período de medición, algo muy
similar a lo que descubrió Graham en su propia investigación (véase las págs. anteriores 186 y 259-260).
No obstante, esa mejora no duró. Y la idea clave de estos estudios, que los fondos de inversión, en
promedio, obtienen unos resultados inferiores al mercado en un margen aproximadamente similar a sus
gastos de explotación y costes de negociación se ha reconfirmado tantas veces que cualquiera que lo
ponga en duda debería inscribirse en el grupo de divulgación financiera de la Sociedad para la
Divulgación de que la Tierra Es Plana.
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