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Capítulo 15

Selección de acciones para el inversor emprendedor

En el capítulo anterior nos hemos ocupado de la selección de acciones ordinarias en términos de amplios grupos de valores susceptibles de elección, a partir de los cuales el inversor defensivo puede configurar cualquier lista que tanto a él, como a su asesor, le resulte atractiva, siempre y cuando se consiga una adecuada diversificación. En esa selección, nuestro principal punto de interés se ha centrado básicamente en las exclusiones, y hemos aconsejado, por una parte, que se eviten todas las acciones que puedan reconocerse como de calidad deficiente y, por la otra, también hemos recomendado que se eviten las acciones de máxima calidad si su cotización es tan elevada que genera un considerable riesgo especulativo. En este capítulo, destinado al inversor emprendedor, tendremos que analizar las posibilidades y los medios para realizar selecciones individuales que tengan probabilidades de resultar más rentables que una media en términos generales.
¿ Cuáles son las probabilidades de tener éxito en esta misión? No seríamos completamente francos, por emplear un eufemismo, si no expresásemos desde el principio algunas graves reservas sobre esta cuestión. A primera vista, los argumentos en favor del éxito en la selección parecen manifiestos. Conseguir unos resultados medios, es decir, el equivalente al rendimiento del DJIA, no debería exigir ningún tipo de habilidad especial. Todo lo que hace falta es una cartera idéntica, o similar, a esas 30 empresas destacadas. Por lo tanto, es prácticamente seguro que actuando con una mínima destreza, por moderada que ésta quiera ser, extraída del estudio, de la experiencia o de una habilidad innata, tendría que ser posible obtener unos resultados sustancialmente mejores que los del DJlA.
Sin embargo, hay considerables e impresionantes datos que demuestran que en la práctica, eso resulta muy difícil de hacer, aunque la capacitación y el conocimiento de las personas que traten de hacerla sean del máximo nivel. La demostración empírica se encuentra en el historial de las numerosas sociedades de inversión, gestoras de « fondos », que llevan muchos años en funcionamiento. La mayor parte de esas gestoras de fondos
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