EL INVERSOR INTELIGENTE
acciones ordinarias que sugerimos para el inversor defensivo (en las
páginas 139-140), hay margen para ejercer una considerable libertad de
preferencia. En el peor de los casos, el hecho de ceder ante estas
preferencias no debería resultar nocivo; en el resto de los casos, tal vez
añada algo valioso a los resultados. Con la creciente importancia que están
adquiriendo los avances tecnológicos en los resultados a largo plazo de las
empresas, el inversor no puede dejar esta cuestión al margen de sus
cálculos. En este terreno, al igual que en cualquier otro, debe tratar de
encontrar un equilibrio entre el desinterés y el exceso de celo.
404