SELECCIÓN DE ACCIONES PARA EL INVERSOR DEFENSIVO
7. Ratio moderado de precio a activos
El precio actual no debería ser un múltiplo de más de 1,5 veces el
valor contable que se haya declarado en la última memoria. No obstante, un
multiplicador del beneficio inferior a 15 podría justificar que se aplicase un
multiplicador proporcionalmente mayor al activo. Como regla básica de
fácil aplicación sugerimos que el producto del multiplicador por el ratio de
precio a valor contable no debería exceder de 22,5. (Esta cifra corresponde
a 15 veces los beneficios y 1,5 veces el valor contable. De acuerdo con ella,
superaría la prueba una acción que se vendiese a 9 veces los beneficios y
2,5 veces el valor del activo, etc.).
COMENTARIOS
GENERALES:
Estos
requisitos
están
configurados especialmente para atender a las necesidades y el
temperamento de los inversores defensivos. Eliminarán a la inmensa
mayoría de las acciones ordinarias como candidatas a la cartera, de dos
formas opuestas. Por una parte excluirán a las empresas que (1) sean
demasiado pequeñas, (2) se encuentren en condiciones financieras
relativamente insatisfactorias, (3) tengan una lacra de déficit en su historial
a diez años, y (4) no tengan un prolongado historial de abono continuo de
dividendos. De estas pruebas, las más difíciles de superar en las actuales
condiciones financieras son las de fortaleza financiera. Un considerable
número de nuestras empresas más grandes y antiguamente sólidamente
asentadas han experimentado un debilitamiento de su activo circulante o
han sobredimensionado su endeudamiento, o ambas cosas, en los últimos
años.
Nuestros dos últimos criterios son excluyente s en direcciones
opuestas, al exigir más ingresos y más activos por dólar de cotización de lo
que proporcionarán las acciones más populares. Éste no es, ni de lejos, el
criterio habitual de los analistas financieros; de hecho, la mayoría de ellos
insistirán en que los inversores conservadores también deben estar
dispuestos a pagar precios generosos por acciones de empresas selectas.
Anteriormente ya hemos expuesto nuestra opinión contraria a esas tesis; se
basa, principalmente, en la ausencia de un adecuado factor de seguridad
cuando una parte demasiado grande del precio tiene que depender de unos
beneficios en constante crecimiento en el futuro. El lector tendrá que
decidir esta importante cuestión por sí mismo, después de ponderar los
argumentos de las dos tendencias.
No obstante, hemos optado por incluir un modesto requisito de
crecimiento durante la última década. Sin ese crecimiento, la empresa
típica mostraría un retroceso, por lo menos en términos de beneficio por
dólar de capital invertido. No hay ningún motivo para que el inversor
defensivo incluya ese tipo de empresas, aunque si el precio es
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