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COMENTARIO AL CAPÍTULO 13
cero, incluso en un año en el que en la campaña en tomo al efecto del año 2000 había incitado a muchas empresas a gastar cantidades ingentes en nueva tecnología. 3
A golpe de destinatario
A diferencia de EMC, Expeditors International todavía no ha aprendido a levitar. Aunque las acciones de la empresa habían subido en cotización el 30 % anual durante la década de 1990, buena parte de esa gran subida se había producido precisamente al final, cuando la acción se aceleró y obtuvo un rendimiento del 109,1 % en el año 1999. El año anterior, las acciones de Expeditors habían subido únicamente el 9,5 %, quedando a una distancia de más de 19 puntos porcentuales del índice S & P 500.
¿ Qué ocurrió con su actividad? Expeditors crecía expeditivamente: desde 1995, sus ingresos habían aumentado a una tasa anual media del 19,8 %, lo que supuso que casi se triplicaron durante el período, acabando 1999 en 1.400 millones de dólares. El beneficio por acción había crecido el 25,8 % anualmente, mientras que los dividendos habían aumentado a un ritmo del 27 % anual. Expeditors no tenía deuda a largo plazo, y su capital circulante prácticamente se había duplicado desde 1995. Según Value Line, el valor contable por acción de Expeditors había aumentado el 129 %, y su rentabilidad sobre el capital había subido más de un tercio, hasta alcanzar e121 %.
Se emplease el criterio que se emplease, Expeditors era una empresa extraordinaria. Sin embargo, esta pequeña compañía de transportes, con sede en Seattle y buena, parte de sus operaciones en Asia, era prácticamente desconocida en Wall Street. Únicamente el 32 % de sus acciones estaban en poder de inversores institucionales; de hecho, Expeditors únicamente tenía 8.500 accionistas. Después de multiplicarse por dos en 1999, la acción cotizaba a 39 veces el beneficio neto que Expeditors declararía para ese ejercicio, por lo que ya no era barata en absoluto, aunque seguía estando muy por debajo de la vertiginosa valoración de EMC.
3 El « Efecto 2000 » o « Problema del año 2000 » consistía en que se pensaba que millones de ordenadores
de todo el mundo dejarían de funcionar en cuanto el reloj pasase un minuto de la medianoche y comenzase el día 1 de enero de 2000, puesto que los programadores de la década de 1960 y 1970 no se habían planteado en el código operativo la posibilidad de que una fecha superase el 31 / 12 / 1999. Las empresas estadounidenses gastaron miles de millones de dólares en 1999 para asegurarse de que sus ordenadores estaban a salvo del « Efecto 2000 ». Al final, a las 12:00:01 A. M. del día 1 de enero de 2000 todo funcionó perfectamente.
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