inversiones inteligentes 1 | Page 378

EL INVERSOR INTELIGENTE dividendos, puesto que retenía todos sus beneficios «para aportar fondos al continuado crecimiento de la empresa».1 A su cotización de 31 de diciembre, que ascendía a 54,625 dólares, las acciones de EMC cotizaban a 103 veces los beneficios que la empresa declararía respecto de todo el ejercicio, lo que suponía multiplicar prácticamente por seis el nivel de valoración de las acciones de Emerson. ¿Qué podemos decir sobre el negocio de EMC? Los ingresos aumentaron el 24% en 1999, llegando a 6.700 millones de dólares. Su beneficio por acción se disparó hasta los 92 centavos, desde los 61 centavos del ejercicio anterior, lo que supone un incremento del 51%. Durante los cinco años que concluyeron en 1999, el beneficio de EMC había crecido a la deslumbrante tasa anual del 28,8%. Como todo el mundo esperaba que el tsunami del comercio por Internet siguiese avanzando, el futuro parecía aún más brillante. Durante todo el año 1999 el consejero delegado de EMC no dejó de predecir que los ingresos llegarían a los 10.000 millones de dólares en el año 2001, desde el nivel de 5.400 millones de dólares del año 1998.2 Esto exigiría un crecimiento anual medio del 23%, lo que es una tasa de expansión monstruosa para una empresa de tan grandes dimensiones. Sin embargo, los analistas de Wall Street y la mayor parte de los inversores estaban seguros de que EMC podría conseguirlo. Después de todo, durante los cinco últimos años, EMC había multiplicado por más de dos sus ingresos y había multiplicado por más de tres sus beneficios netos. Sin embargo, desde 1995 hasta 1999, según Value Line, el margen de beneficio neto de EMC había retrocedido del 19,0% al 17,4%, mientras que su rendimiento sobre el capital también se había reducido desde el 26,8% al 21%. Aunque seguía siendo extraordinariamente rentable, EMC ya había comenzado a deslizarse cuesta abajo. En octubre de 1999, EMC adquirió Data General Corp., que aportó aproximadamente 1.100 millones de dólares más a los ingresos de EMC correspondientes a ese ejercicio. Con la sencilla operación de restar los ingresos adicionales aportados por Data General, podemos apreciar que el volumen de actividad existente de EMC creció solamente de 5.400 millones de dólares en 1998 a 5.600 millones de dólares en 1999, lo que supone un incremento de únicamente el 3,6%. En otras palabras, la verdadera tasa de crecimiento de EMC fue prácticamente 1 Tal y como veremos en el capítulo 19, esta argumentación muchas veces significa, en la práctica, «proporcionar fondos para el crecimiento sostenido del patrimonio de los altos directivos de la empresa». 2 En una aparición en la CNB el 30 de diciembre de 1999 del consejero delegado de EMC, Michael Ruettgers, el presentador Ron Insana le preguntó si «el año 2000 y los años siguientes» iban a ser igual de positivos que la década de 1990. «En realidad, parece que hay una aceleración», afirmó con orgullo Ruettgers. Cuando Insana le pregunto si la acción de EMC estaba sobrevalorada, Ruettgers respondió: «Creo que cuando uno analiza la oportunidad que tenemos ante nosotros, se da cuenta de que es casi ilimitada... Aunque resulta difícil predecir que algo esté sobrevalorado, se está produciendo un cambio tan importante que si hoy se pudiese identificar a los ganadores, y estoy convencido de que EMC es uno de los ganadores, la recompensa obtenida en el futuro será sustancial. 380