EL INVERSOR INTELIGENTE
dividendos, puesto que retenía todos sus beneficios «para aportar fondos al
continuado crecimiento de la empresa».1 A su cotización de 31 de
diciembre, que ascendía a 54,625 dólares, las acciones de EMC cotizaban a
103 veces los beneficios que la empresa declararía respecto de todo el
ejercicio, lo que suponía multiplicar prácticamente por seis el nivel de
valoración de las acciones de Emerson.
¿Qué podemos decir sobre el negocio de EMC? Los ingresos
aumentaron el 24% en 1999, llegando a 6.700 millones de dólares. Su
beneficio por acción se disparó hasta los 92 centavos, desde los 61 centavos
del ejercicio anterior, lo que supone un incremento del 51%. Durante los
cinco años que concluyeron en 1999, el beneficio de EMC había crecido a
la deslumbrante tasa anual del 28,8%. Como todo el mundo esperaba que el
tsunami del comercio por Internet siguiese avanzando, el futuro parecía aún
más brillante. Durante todo el año 1999 el consejero delegado de EMC no
dejó de predecir que los ingresos llegarían a los 10.000 millones de dólares
en el año 2001, desde el nivel de 5.400 millones de dólares del año 1998.2
Esto exigiría un crecimiento anual medio del 23%, lo que es una tasa de
expansión monstruosa para una empresa de tan grandes dimensiones. Sin
embargo, los analistas de Wall Street y la mayor parte de los inversores
estaban seguros de que EMC podría conseguirlo. Después de todo, durante
los cinco últimos años, EMC había multiplicado por más de dos sus
ingresos y había multiplicado por más de tres sus beneficios netos.
Sin embargo, desde 1995 hasta 1999, según Value Line, el margen
de beneficio neto de EMC había retrocedido del 19,0% al 17,4%, mientras
que su rendimiento sobre el capital también se había reducido desde el
26,8% al 21%. Aunque seguía siendo extraordinariamente rentable, EMC
ya había comenzado a deslizarse cuesta abajo. En octubre de 1999, EMC
adquirió Data General Corp., que aportó aproximadamente 1.100 millones
de dólares más a los ingresos de EMC correspondientes a ese ejercicio. Con
la sencilla operación de restar los ingresos adicionales aportados por Data
General, podemos apreciar que el volumen de actividad existente de EMC
creció solamente de 5.400 millones de dólares en 1998 a 5.600 millones de
dólares en 1999, lo que supone un incremento de únicamente el 3,6%. En
otras palabras, la verdadera tasa de crecimiento de EMC fue prácticamente
1
Tal y como veremos en el capítulo 19, esta argumentación muchas veces significa, en la práctica,
«proporcionar fondos para el crecimiento sostenido del patrimonio de los altos directivos de la empresa».
2
En una aparición en la CNB el 30 de diciembre de 1999 del consejero delegado de EMC, Michael
Ruettgers, el presentador Ron Insana le preguntó si «el año 2000 y los años siguientes» iban a ser igual de
positivos que la década de 1990. «En realidad, parece que hay una aceleración», afirmó con orgullo
Ruettgers. Cuando Insana le pregunto si la acción de EMC estaba sobrevalorada, Ruettgers respondió:
«Creo que cuando uno analiza la oportunidad que tenemos ante nosotros, se da cuenta de que es casi
ilimitada... Aunque resulta difícil predecir que algo esté sobrevalorado, se está produciendo un cambio tan
importante que si hoy se pudiese identificar a los ganadores, y estoy convencido de que EMC es uno de
los ganadores, la recompensa obtenida en el futuro será sustancial.
380