COMENTARIO AL CAPÍTULO 12
aparentemente inocente «cambio en el principio de contabilidad» elevó los
ingresos netos de 1999 en unos 240 millones de dólares después de
impuestos, una quinta parte del dinero ganado por Qwest en ese ejercicio.
Al igual que la pequeña porción de hielo que corona un iceberg
sumergido, el reconocimiento agresivo de ingresos suele ser
frecuentemente una señal de peligros profundos y grandes, y eso fue lo que
ocurrió en el caso de Qwest. A principios de 2003, después de una revisión
de sus anteriores estados financieros la empresa anunció que había
reconocido beneficios prematuramente respecto de ventas de bienes de
equipo que había contabilizado indebidamente los costes de los servicios
proporcionados por personas ajenas a la empresa, que había imputado
inadecuadamente los costes como si se tratase de activos de capital en lugar
de gastos, y que había aplicado un tratamiento injustificable al intercambio
de activos como si fuesen ventas ordinarias. En conjunto, los ingresos de
Qwest correspondientes a los ejercicios 2000 y 2001 habían sido
sobrevalorados en 2.200 millones de dólares, incluidos 80 millones de
dólares del antiguo «cambio de principio de contabilidad» que ahora se
retrotraía.3
Pecados capitales
A finales de la década de 1990, Global Crossing Ltd. tenía
ambiciones ilimitadas. Esta empresa con domicilio social en Bermuda
estaba construyendo lo que denominaba la «primera red de fibra óptica
mundial integrada», con una extensión de