inversiones inteligentes 1 | Page 358

EL INVERSOR INTELIGENTE  Respecto del trimestre concluido el 30 de .septiembre de 1999, InfoSpace Inc., presento un beneficio proforma como si no hubiese pagado 159,9 millones de dólares en dividendos correspondientes a las acciones preferentes.  Respecto del trimestre concluido el 31 de octubre de 2001, BEA Systems Inc., presentó un beneficio proforma como si no hubiese pagado 193 millones de dólares en impuestos sobre el salario respecto de las opciones sobre acciones ejercitadas por sus empleados.  Respecto del trimestre concluido e131 de marzo de 2001, JDS Uniphase Corp. presentó un beneficio proforma como si no hubiese pagado 4 millones de dólares en impuestos sobre salarios, como si no hubiese perdido 7 millones de dólares en inversiones en acciones horrorosas, y como si no hubiese incurrido en cargas por importe de 2.500 millones de dólares relacionadas con fusiones y con el fondo de comercio. En pocas palabras, los beneficios proforma hacen posible que las empresas muestren los buenos resultados que podrían haber obtenido si su actuación no hubiese sido tan deficiente como en la práctica fue.2 En su condición de inversor inteligente, lo único que debe hacer con los beneficios proforma es desentenderse de ellos. Ansia de reconocimiento En el año 2000, Qwest Cornmunications International Inc., el gigante de las telecomunicaciones, tenía un aspecto muy sólido. Sus acciones habían perdido menos del 5%, aunque el mercado había perdido más del 9% aquel año. Sin embargo, la memoria financiera de Qwest encerraba una pequeña revelación desconcertante. A finales de 1999 Qwest había decidido contabilizar los ingresos de sus listines telefónicos en cuanto se publicaban los listines, a pesar de que, como sabe cualquier persona que haya contratado alguna vez un anuncio en las Páginas Amarillas, muchas empresas pagan esos anuncios en plazos mensuales. ¡Abracadabra! Ese 2 Todos los ejemplos anteriormente citados están tomados directamente de comunicados de prensa publicados por las propias empresas. Si desea leer una brillante sátira sobre cómo sería la vida diaria si justificásemos nuestro comportamiento del modo en que las empresas ajustan sus beneficios declarados, consulte «My Pro Forma Life», de Rob Walker, en http://slate.msn.com/?id==2063953. [«... un reciente almuerzo después de una sesión de gimnasio compuesto por un chuletón en Smith & Wollensky y tres chupitos de bourbon son tratados como gasto no recurrente. ¡Nunca lo volveré a hacer!»). 360