EL INVERSOR INTELIGENTE
Respecto del trimestre concluido el 30 de .septiembre de 1999,
InfoSpace Inc., presento un beneficio proforma como si no
hubiese pagado 159,9 millones de dólares en dividendos
correspondientes a las acciones preferentes.
Respecto del trimestre concluido el 31 de octubre de 2001, BEA
Systems Inc., presentó un beneficio proforma como si no hubiese
pagado 193 millones de dólares en impuestos sobre el salario
respecto de las opciones sobre acciones ejercitadas por sus
empleados.
Respecto del trimestre concluido e131 de marzo de 2001, JDS
Uniphase Corp. presentó un beneficio proforma como si no
hubiese pagado 4 millones de dólares en impuestos sobre salarios,
como si no hubiese perdido 7 millones de dólares en inversiones
en acciones horrorosas, y como si no hubiese incurrido en cargas
por importe de 2.500 millones de dólares relacionadas con
fusiones y con el fondo de comercio.
En pocas palabras, los beneficios proforma hacen posible que las
empresas muestren los buenos resultados que podrían haber obtenido si su
actuación no hubiese sido tan deficiente como en la práctica fue.2 En su
condición de inversor inteligente, lo único que debe hacer con los
beneficios proforma es desentenderse de ellos.
Ansia de reconocimiento
En el año 2000, Qwest Cornmunications International Inc., el gigante
de las telecomunicaciones, tenía un aspecto muy sólido. Sus acciones
habían perdido menos del 5%, aunque el mercado había perdido más del
9% aquel año.
Sin embargo, la memoria financiera de Qwest encerraba una pequeña
revelación desconcertante. A finales de 1999 Qwest había decidido
contabilizar los ingresos de sus listines telefónicos en cuanto se publicaban
los listines, a pesar de que, como sabe cualquier persona que haya
contratado alguna vez un anuncio en las Páginas Amarillas, muchas
empresas pagan esos anuncios en plazos mensuales. ¡Abracadabra! Ese
2
Todos los ejemplos anteriormente citados están tomados directamente de comunicados de prensa
publicados por las propias empresas. Si desea leer una brillante sátira sobre cómo sería la vida diaria si
justificásemos nuestro comportamiento del modo en que las empresas ajustan sus beneficios declarados,
consulte «My Pro Forma Life», de Rob Walker, en http://slate.msn.com/?id==2063953. [«... un reciente
almuerzo después de una sesión de gimnasio compuesto por un chuletón en Smith & Wollensky y tres
chupitos de bourbon son tratados como gasto no recurrente. ¡Nunca lo volveré a hacer!»).
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