EL INVERSOR INTELIGENTE
(primero en entrar, primero en salir) y LIFO (último en entrar, primero en
salir) para calcular el valor de los inventario.*
Una indicación evidente en este sentido debería ser que los
inversores no tendrían que prestar ninguna atención a estas variables de
contabilidad si los importes afectados fuesen relativamente reducidos. Sin
embargo, siendo como es Wall Street, es necesario tomarse en serio hasta
las partidas que son relativamente intrascendentes en sí mismas. Dos días
antes de que apareciese la memoria de ALCOA en el Wall Street Journal,
el periódico había publicado una detallada exposición sobre los estados
correspondientes de Dow Chemical. Finalizaba con la indicación de que
«muchos analistas» estaban preocupados por el hecho de que Dow hubiese
incluido una partida de 21 centavos en los beneficios ordinarios de 1969, en
lugar de tratar esa partida como si fuese un «ingreso extraordinario». ¿Cuál
era el problema? Evidentemente, que las evaluaciones de Dow Chemical,
que en conjunto afectaban a muchos millones de dólares, parecían depender
de cuál fuese exactamente el incremento porcentual conseguido en 1969
respecto de 1968; en este caso, el 9% o el 4,5%. Esto nos parece bastante
absurdo; es muy poco probable que las pequeñas diferencias relacionadas c
con los resultados de un ejercicio puedan influir de modo significativo en
los beneficios medios o en el crecimiento del futuro, y en una valoración
conservadora y realista de la empresa.
En contraposición, pensemos en otro estado contable que también se
publicó en enero de 1971. En este caso hablamos de la memoria anual de
1970 de Northwest Industries Inc.† La empresa estaba pensando en realizar
una cancelación contable, en forma de carga especial, de un importe
mínimo de 264 millones de dólares, operación que pensaba realizar de un
plumazo. De esa cifra, 200 millones de dólares correspondían a la pérdida
que debía asumirse como consecuencia de la venta del ferrocarril que
*
En la actualidad los inversores deben tener en cuenta otros varios «factores contables» que pueden
distorsionar los beneficios declarados. Uno de ellos son los estados financieros «pro forma» o «como si»,
que recogen los beneficios de las empresas como si los principios de contabilidad generalmente aceptados
no existiesen. Otro es el efecto de dilución que tiene la emisión de millones de opciones sobre acciones en
concepto de retribución de los ejecutivos, y la recompra de millones de acciones para evitar que esas
opciones reduzcan el valor de las acciones ordinarias. Un tercer factor son las hipótesis inverosímiles
sobre la rentabilidad que pueden conseguir los fondos de pensiones de las empresas, que pueden inflar
artificialmente los beneficios en los buenos años y contraerlos en los malos. Otro más son las «entidades
con finalidades especiales» o firmas o asociaciones del grupo que adquieren activos arriesgados o
elementos del pasivo de la empresa y, por lo tanto, «retiran» esos riesgos financieros del balance de la
empresa. Otro elemento de distorsión es el tratamiento del marketing u otros costes «inmateriales» como
activos de la empresa, en vez de como gastos ordinarios de explotación. Examinaremos brevemente estas
prácticas en el comentario que acompaña a este capítulo.
†
Northwest Industries era la sociedad de cartera de, entre otras empresas, la Chicago and Northwestern
Railway Co. y la Union Underwear (fabricante de la ropa interior de las marcas BVD y Fruit of the
Loom). Fue adquirida en 1985 por el financiero excesivamente endeudado William Farley, que arruinó a
la empresa. Fruit of the Loom fue adquirida en un procedimiento de quiebra por la empresa de Warren
Buffett, Berkshire Hathaway Inc., a principios del año 2002.
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