inversiones inteligentes 1 | Page 338

EL INVERSOR INTELIGENTE excesivo calentamiento y a los estallidos.6 Si los ingresos están creciendo a un ritmo a largo plazo del 10% antes de impuestos (o a una cifra de entre el 6% y el 7% después de impuestos), ese crecimiento puede ser sostenible. Sin embargo, un crecimiento del 15%, como el que muchas empresas se marcan como objetivo, es ilusorio. Una tasa de crecimiento aún mayor, o un súbita expansión explosiva de crecimiento concentrada en uno o dos años tenderá a desaparecer, con certeza, de la misma manera que desaparecería de la cabeza de la carrera un corredor inexperto de maratón que intentase recorrer toda la distancia como si se tratase de una carrera de cien metros.  Que la empresa siembre y coseche. Por buenos que sean sus productos o por potentes que sean sus marcas, la empresa debe dedicar dinero a promover nuevas actividades. Aunque el gasto en investigación y desarrollo no es una fuente de crecimiento en el momento actual, sí que puede ser la fuente de crecimiento del futuro, en especial si la empresa tiene un historial contrastado de rejuvenecimiento de sus líneas de actividad con nuevas ideas y bienes de equipo. El presupuesto medio de investigación y desarrollo varía de un sector a otro y de una empresa a otra. Durante el ejercicio 2002, Procter & Gamble destinó aproximadamente el 4% de su volumen neto de ventas a la investigación y desarrollo, mientras que 3M destinó el 6,5% y Johnson & Johnson el 10,9%. A largo plazo, una empresa que no gaste nada en I+D será, por lo menos, tan vulnerable como otra que gaste demasiado. La calidad y el comportamiento del equipo directivo. Los ejecutivos de la empresa deberían explicar qué van a hacer, y después deberían hacer lo que han dicho que iban a hacer. Lea las memorias anuales de los ejercicios anteriores para descubrir las previsiones realizadas por los directivos y para comprobar si las han cumplido o si se han quedado cortos. Los directivos deberían reconocer abiertamente sus fallos y asumir la responsabilidad por ellos, en vez de culpar a víctimas propiciatorias que lo mismo sirven para un roto que para un descosido, como por ejemplo «la economía», «la incertidumbre», o una «débil demanda». Compruebe si el tono y el contenido de la carta del presidente del consejo de administración se mantiene más o menos constante, o si va cambiando siguiendo las últimas modas de Wall Street. (Preste especial. atención a los .años de 6 Véase Cyrus A. Ramezani, Luc Soenen y Alan Jung, «Growth, Corporate Profitability, and Value Creation», Financial Analysts Journal, noviembre / diciembre de 2002, págs. 56-67; también disponible en http://cyrus.cob.calpoly.edu/. 340