EL INVERSOR INTELIGENTE
Comisión del Mercado de Valores, * en combinación con la disolución de la mayor parte de los sistemas de sociedades de cartera, la financiación de las concesionarias de servicios y suministros públicos ha sido buena, y no se conocen quiebras. Los problemas financieros de las concesionarias de electricidad y gas durante la década de 1930 se podían atribuir prácticamente al 100 % a los excesos financieros y a una mala gestión, que dejaron claras huellas en la estructura de capitalización de las sociedades. La realización de unas comprobaciones sencillas, a la vez que estrictas, sobre su seguridad debería haber advertido al inversor de que se alejase de las emisiones de valores cuyo servicio acabaría posteriormente siendo desatendido.
Entre las emisiones de obligaciones de empresas industriales, la historia a largo plazo ha sido diferente. Aunque el grupo de empresas industriales, en conjunto, ha hecho gala de una capacidad de obtención de beneficios mayor que los ferrocarriles o que las concesionarias de servicios y suministros públicos, también ha exhibido un menor nivel de estabilidad inherente de las empresas individuales y las líneas de negocio que las integran. Por lo tanto, en el pasado por lo menos, ha habido convincentes motivos para restringir la adquisición de obligaciones y acciones preferentes de empresas industriales a aquéllas emitidas por empresas que no sólo tenían un gran tamaño sino que también habían mostrado en el pasado una capacidad contrastada para soportar graves crisis.
Desde 1950 se han producido muy pocos casos de incumplimiento o impago de obligaciones emitidas por empresas industriales, pero este hecho es atribuible en parte a que durante este prolongado período no se ha atravesado ninguna etapa de crisis seria. Desde 1966 se han producido acontecimientos negativos en la situación financiera de muchas empresas industriales. Se han producido considerables problemas como consecuencia de la insensata expansión de algunas de ellas. Por una parte, esta expansión ha requerido grandes ampliaciones de la financiación mediante préstamos bancarios y endeudamiento a largo plazo; por otra parte, ha sido frecuente que esa ampliación acabase generando pérdidas de explotación en vez de los beneficios previstos. A principios de 1971 se calculaba que en los siete años anteriores los intereses desembolsados por todas las empresas no financieras habían pasado de un importe de 9.800 millones de dólares en 1963 a una suma de 26.100 millones de dólares en 1970, y que los pagos de intereses habían consumido el 29 % de los beneficios agregados antes de intereses e impuestos en 1971, en comparación con sólo el 16 % en 1963. 3
* Después de que los inversores perdieran miles de millones de dólares en las acciones de concesionarias
de servicios y suministros públicos irresponsablemente combinadas durante 1929-1932, el Congreso autorizó a la Comisión del Mercado de Valores a regular la emisión de acciones de concesionarias de servicios y suministros públicos en Virtud de la Public Utility Holding Company Act de 1935
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