ANÁLISIS DE VALORES PARA EL INVERSOR INEXPERTO: ENFOQUE GENERAL
Evidentemente, la carga sufrida por muchas empresas individuales había
aumentado en una proporción muy superior. Las empresas con un exceso
de emisión de obligaciones se han generalizado. Hay multitud de motivos
para repetir lo que ya advertimos en nuestra edición de 1965:
No estamos en absoluto dispuestos a sugerir que el
inversor pueda seguir confiando en el indefinido mantenimiento
de esta situación favorable y, por lo tanto, que pueda relajar sus
niveles de exigencia a la hora de elegir obligaciones en el grupo
industrial, o en cualquier otro.
Análisis de acciones ordinarias
La forma más perfecta de análisis de acciones ordinarias. conduce a
una valoración de la acción que se pueda comparar con la cotización
vigente, a fin de determinar si la acción es o no una candidata atractiva a la
adquisición. Esta valoración, a su vez, podría llevarse a cabo
ordinariamente mediante la estimación de los beneficios medios durante un
período de años del futuro y después mediante la multiplicación de esa
estimación por el «factor de capitalización» adecuado.
El procedimiento que se ha generalizado en la actualidad para
calcular la capacidad de generación de beneficios en el futuro toma como
punto de partida los datos medios del pasado correspondientes al volumen
material, los precios recibidos y el margen de explotación. A continuación
se calculan las ventas futuras expresadas en términos monetarios, cálculo
que se basa en hipótesis relativas a los cambios que se van a producir en el
volumen y en el nivel de precios con respecto de los utilizados para el
cálculo anterior. Estas estimaciones, a su vez, se basan, en primera
instancia, en las previsiones económicas generales sobre el producto
nacional bruto y, posteriormente, en algunos cálculos especiales aplicables
al sector y a la empresa en cuestión.
Se puede tomar una ilustración de este método de valoración de
nuestra edición de 1965 y se puede actualizar añadiendo lo que ha ocurrido
después de dicha fecha. The Value Line, uno de los principales servicios de
inversión, hace previsiones sobre beneficios y dividendos futuros
empleando el procedimiento que se ha señalado en el párrafo anterior, y
después calcula una cifra de «potencialidad de precio» (o valor de mercado
previsto) aplicando una fórmula de valoración a cada una de las acciones,
para lo que se basa en gran medida en ciertas relaciones mantenidas en el
pasado. En la tabla 11.2 reproducimos las proyecciones para 1967-1969
que se hicieron en junio de 1964, y las comparamos con los beneficios, y el
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