ANÁLISIS DE VALORES PARA EL INVERSOR INEXPERTO: ENFOQUE GENERAL
demuestra que las obligaciones y las acciones preferentes que han superado
unas estrictas pruebas de seguridad basadas en el pasado, han conseguido
en la mayoría de los casos afrontar las vicisitudes del futuro con éxito. Esto
ha quedado demostrado de manera llamativa en el importante campo de las
obligaciones de empresas de ferrocarril un campo que ha estado
caracterizado por la calamitosa frecuencia de las quiebras y de las graves
pérdidas. Prácticamente en todos los casos en los que los ferrocarriles han
tenido problemas, se trataba de empresas que habían emitido durante
mucho tiempo un exceso de obligaciones, que habían tenido una
inadecuada cobertura de las cargas fijas durante períodos de prosperidad
media, y que, por lo tanto, deberían haber sido excluidas por los inversores
que hubiesen aplicado unas estrictas comprobaciones de seguridad. Por el
contrario, prácticamente todos los ferrocarriles que superaron dichas
pruebas, consiguieron evitar ese tipo de graves problemas financieros.
Nuestra hipótesis quedó llamativamente confirmada en la historia
financiera de los numerosos ferrocarriles que se reorganizaron en la década
de 1940 y 1950. Todos ellos, con una única excepción, comenzaron su
andadura con unas cargas fijas reducidas hasta un punto en el que la
cobertura presente de los requisitos de interés fijo era amplia, o por lo
menos respetable. La excepción la planteó el New Haven Railroad, que en
el año de su reorganización, 1947, tuvo unos beneficios que únicamente
cubrían 1,1 veces sus nuevas cargas. En consecuencia, mientras que todos
los demás ferrocarriles pudieron superar unas épocas bastante difíciles sin
que su solvencia se viese perjudicada, el New Haven Railroad volvió a
entrar en administración por deudas (por tercera vez) en 1961.
En el posterior capítulo 17 analizaremos algunas características de la
quiebra del Penn Central Railroad, que conmocionó a la comunidad
financiera en 1970. Un hecho elemental en este caso fue que la cobertura
de las cargas fijas había dejado de estar cubierta de conformidad con
criterios conservadores ya desde 1965; por lo tanto, un inversor en
obligaciones prudente habría evitado, o se habría desprendido de las
obligaciones de este ferrocarril mucho antes de su colapso financiero.
Nuestras indicaciones sobre la validez y el historial del pasado para
juzgar la seguridad del futuro es aplicable, e incluso en mayor medida, a las
concesionarias de servicios y suministros públicos, que constituyen una
sección muy importante de la inversión en obligaciones. La entrada en
situación concursal de una sociedad concesionaria del suministro eléctrico
o de un sistema de distribución eléctrico sólidamente capitalizada es
prácticamente imposible. Desde que se instituyó el control por parte de la
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