EL INVERSOR INTELIGENTE
Además de la prueba de cobertura de beneficios, se aplican de
manera generalizada algunas otras. Entre ellas se pueden mencionar las
siguientes:
1. Tamaño de la empresa. Hay una norma mínima desde el punto de
vista del volumen de negocio de la sociedad -que es diferente en
función de que se trate de una empresa industrial, de una
concesionaria de servicios y suministros públicos y de
ferrocarriles- y de la población en el caso de obligaciones
municipales.
2. Ratio capital social/recursos. Es la relación existente entre el
precio de mercado de los valores de capital subordinados* y el
importe nominal total de la deuda, o de la deuda más las acciones
preferentes. Es una medición aproximada de la protección o
«colchón» ofrecido por la presencia de una inversión subordinada
que deberá soportar en primer lugar el peso de los posibles
acontecimientos negativos que puedan producirse. Este factor
incluye la valoración del mercado respecto de las perspectivas
futuras de la empresa.
3. Valor patrimonial. Antes se consideraba que el valor del activo,
tal y como aparece reflejado en el balance o en las tasaciones
realizadas, era la principal garantía y protección de una emisión
de obligaciones. La experiencia ha puesto de manifiesto que, en la
mayor parte de los casos, la seguridad o la garantía deriva de la
capacidad de obtención de beneficios, y que si dicha capacidad es
deficiente, los activos pierden la mayor parte de su supuesto
valor. El valor del activo, no obstante, sigue siendo importante
como elemento independiente de garantía en sentido amplio de
las obligaciones y acciones preferentes de tres grupos de
empresas: concesionarias de servicios y suministros públicos
(porque las tarifas pueden depender en gran medida de la
inversión patrimonial), empresas inmobiliarias y sociedades de
inversión.
Llegado este momento, el inversor que esté alerta debería
preguntarse: «¿En qué medida son dignas de confianza las pruebas de
seguridad que se miden en función de los resultados del pasado y del
presente, teniendo en cuenta el hecho de que el pago de los intereses y del
principal depende de lo que vaya a suceder en el futuro?». La respuesta
únicamente puede apoyarse en la experiencia. L