EL INVERSOR INTELIGENTE
conocida combinación de avaricia, insensatez e irresponsabilidad no ha acabado de ser exorcizada de la escena financiera.
El inversor inteligente prestará atención al consejo y a las recomendaciones recibidas de las entidades de banca de inversión, en especial de aquellas que le sean conocidas por su excelente reputación; no obstante, tiene que estar seguro de que aporta una capacidad de juicio sensata e independiente para evaluar esas sugerencias, ya sea su propia capacidad, en el caso de que esté capacitado para realizar esa evaluación, o la de cualquier otro tipo de asesor. *
Otros asesores
Es una buena costumbre, hondamente arraigada, sobre todo en los pueblos pequeños, consultar con el banquero local las inversiones que se piensan realizar. Es posible que el profesional de la banca comercial no sea un gran experto en la valoración de acciones u obligaciones, pero seguro que tiene experiencia y una naturaleza conservadora. Sus consejos serán especialmente útiles para el inversor inexperto, que frecuentemente siente la tentación de apartarse del sendero recto y poco interesante de las políticas defensivas, y que necesita sentir la incesante influencia de una mente prudente. A los inversores más despiertos y dinámicos, que traten de conseguir asesoramiento en la elección de valores de oportunidad, no les resultarán especialmente útiles, por lo general, las opiniones de un profesional de la banca general, puesto que no suelen ser muy adecuadas para sus propios objetivos. †
Tenemos que adoptar una actitud mucho más crítica hacia la generalizada costumbre de pedir asesoramiento de inversión a familiares o amigos. La persona que hace la consulta casi siempre cree que tiene buenos motivos para dar por supuesto que la persona a la cual formula la consulta tiene un conocimiento o una experiencia mejor que la suya. Nuestra propia observación indica que suele ser casi siempre igual de difícil seleccionar a un buen asesor lego en la materia que seleccionar correctamente los valores sin ningún tipo de ayuda. Son abundantísimos los malos consejos que se ofrecen gratuitamente.
* Los que hayan seguido los consejos de Graham no habrán picado y no habrán comprado acciones en las ofertas públicas iniciales de Internet que tuvieron lugar entre 1999 y 2000. † Esta función tradicional de los bancos ha sido sustituida, en su mayor parte, por los servicios prestados
por contables, abogados o planificadores financieros. 304