EL INVERSOR Y SUS ASESORES
Resumen
Los inversores que están dispuestos a abonar una comisión por la
gestión de sus fondos actuarían con gran sensatez si eligiesen alguna firma
de asesoramiento de inversión arraigada en el mercado y que disfrutase de
buena fama. Alternativamente, pueden recurrir al departamento de
inversión de una gran empresa de gestión patrimonial o a los servicios de
supervisión ofrecidos a cambio de comisión por algunas de las principales
agencias de intermediación de bolsa de la New York Stock Exchange. Los
resultados que se deben esperar no son en modo alguno excepcionales, pero
sí son equiparables a los del inversor bien informado y cauto.
La mayor parte de los compradores de valores suelen conseguir
asesoramiento sin pagarlo específicamente. Es absolutamente razonable,
por lo tanto, que en la mayoría de los casos no tengan derecho a esperar
unos resultados mejores que la media y, de hecho, no deberían esperarlos.
Deben mostrarse precavidos ante todas las personas, ya se trate de
corredores de cliente o de vendedores de valores, que les prometan una
rentabilidad o unos beneficios espectaculares. Esto es aplicable tanto a la
selección de los valores corno a la orientación en el escurridizo (y tal vez
ilusorio) arte de las operaciones en el mercado.
Los inversores defensivos, tal y corno los hemos definido, no suelen
estar, por lo general, preparados para realizar valoraciones independientes
sobre las recomendaciones de valores que les hacen sus asesores. Sin
embargo, sí que pueden manifestar de manera explícita, e insistente, cuál es
el tipo de valores que quieren comprar. Si siguen nuestras
recomendaciones, se limitarán a las obligaciones y a las acciones de mejor
categoría emitidas por las principales empresas, en especial aquellas que se
pueden comprar a unos niveles de precio concretos que no sean elevados a
la luz de la experiencia y del análisis. El analista de valores de cualquier
agencia de intermediación de .bolsa de cierta reputación podrá elaborar una
lista adecuada de ese tipo de acciones y podrá certificar al inversor si el
precio imperante es o no es razonablemente conservador a juzgar por su
experiencia pasada.
El inversor agresivo, por lo general, trabajará en cooperación activa
con sus asesores. Estará interesado en que le expliquen detalladamente sus
recomendaciones, e insistirá en llevar a cabo su propia valoración sobre
esas recomendaciones. Esto significa que el inversor orientará sus
expectativas y el carácter de las operaciones con valores que realice hacia
el desarrollo de su propio conocimiento y experiencia en este terreno.
Únicamente en los casos excepcionales en los que la integridad y la
competencia de sus asesores haya quedado demostrada más allá de toda
duda debería el inversor poner en práctica los consejos de los demás sin
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