inversiones inteligentes 1 | Page 295

EL INVERSOR Y SUS ASESORES actividades que llevan a cabo las agencias típicas están muy estrechamente conectadas con la realización de operaciones de manera cotidiana en el mercado. Por lo tanto, este tipo de agencias se esfuerzan muchísimo para ayudar a sus clientes a ganar dinero en un terreno en el que están condenados, prácticamente por una ley matemática, a terminar perdiéndolo.* Lo que queremos decir es que la parte especulativa de las operaciones de la mayor parte de los clientes de las agencias de bolsa no puede ser rentable a largo plazo. No obstante, en la medida en que sus operaciones se parezcan a una verdadera inversión, pueden conseguir unos beneficios con sus inversiones que compensen con creces las pérdidas que sufran en el terreno de la especulación. El inversor recibe asesoramiento e información de las agencias de bolsa a través de dos tipos de empleados, que en la actualidad se conocen oficialmente como «corredores de los clientes» (o «ejecutivos de cuentas») y analistas financieros. El corredor del cliente, que también se llama «representante registrado», anteriormente recibía la mucho menos digna denominación de «mandado del cliente». En la actualidad, debe ser, en la mayoría de los casos, una persona amable que tiene un considerable conocimiento de los valores, y que en su actuación tiene que someterse a un rígido código de conducta no obstante, como el negocio al que se dedica consiste en ganar comisiones, difícilmente puede permitirse el lujo de no centrarse en la especulación. Por lo tanto, el comprador de valores que desee evitar la posibilidad de verse influido por las consideraciones especulativas tendrá que poner un extraordinario cuidado y ser muy claro en sus relaciones con su corredor de cliente; tendrá que mostrar claramente, tanto de palabra como de hecho, que no está interesado en nada que se parezca ni de lejos a un «chivatazo» de mercado. Cuando el corredor de cliente comprenda claramente que lo que tiene ante sí es un verdadero inversor, respetará su opinión y cooperará con él. El analista financiero, que antiguamente era conocido sobre todo como analista de valores, es una persona que interesa especialmente a este autor, que ha ejercido esa profesión durante más de cinco décadas, y que ha ayudado a formar a muchos otros analistas. En este momento nos * Es interesante destacar que esta punzante crítica, que Graham dirigió en su día a los corredores de servicios plenos, ha acabado aplicándose a los corredores económicos de Internet a finales de la década de 1990. Estas firmas gastaron millones de dólares en brillante publicidad que incitó a los clientes a hacer más operaciones y a hacerlas más rápidamente. La mayor parte de estos clientes acabaron vaciándose ellos solos los bolsillos, en vez de pagar a otra persona para que lo hiciera, y las comisiones económicas que pagaban por este tipo de transacciones son un triste consuelo para el resultado obtenido. Las firmas de intermediación financiera más tradicionales, mientras tanto, empezaron a hacer hincapié en la planificación financiera y la «gestión integrada de activos» en vez de retribuir a sus corredores únicamente en función de las comisiones que fuesen capaces de generar. 297