EL INVERSOR Y SUS ASESORES
actividades que llevan a cabo las agencias típicas están muy estrechamente
conectadas con la realización de operaciones de manera cotidiana en el
mercado. Por lo tanto, este tipo de agencias se esfuerzan muchísimo para
ayudar a sus clientes a ganar dinero en un terreno en el que están
condenados, prácticamente por una ley matemática, a terminar
perdiéndolo.* Lo que queremos decir es que la parte especulativa de las
operaciones de la mayor parte de los clientes de las agencias de bolsa no
puede ser rentable a largo plazo. No obstante, en la medida en que sus
operaciones se parezcan a una verdadera inversión, pueden conseguir unos
beneficios con sus inversiones que compensen con creces las pérdidas que
sufran en el terreno de la especulación.
El inversor recibe asesoramiento e información de las agencias de
bolsa a través de dos tipos de empleados, que en la actualidad se conocen
oficialmente como «corredores de los clientes» (o «ejecutivos de cuentas»)
y analistas financieros.
El corredor del cliente, que también se llama «representante
registrado», anteriormente recibía la mucho menos digna denominación de
«mandado del cliente». En la actualidad, debe ser, en la mayoría de los
casos, una persona amable que tiene un considerable conocimiento de los
valores, y que en su actuación tiene que someterse a un rígido código de
conducta no obstante, como el negocio al que se dedica consiste en ganar
comisiones, difícilmente puede permitirse el lujo de no centrarse en la
especulación. Por lo tanto, el comprador de valores que desee evitar la
posibilidad de verse influido por las consideraciones especulativas tendrá
que poner un extraordinario cuidado y ser muy claro en sus relaciones con
su corredor de cliente; tendrá que mostrar claramente, tanto de palabra
como de hecho, que no está interesado en nada que se parezca ni de lejos a
un «chivatazo» de mercado. Cuando el corredor de cliente comprenda
claramente que lo que tiene ante sí es un verdadero inversor, respetará su
opinión y cooperará con él.
El analista financiero, que antiguamente era conocido sobre todo
como analista de valores, es una persona que interesa especialmente a este
autor, que ha ejercido esa profesión durante más de cinco décadas, y que ha
ayudado a formar a muchos otros analistas. En este momento nos
*
Es interesante destacar que esta punzante crítica, que Graham dirigió en su día a los corredores de
servicios plenos, ha acabado aplicándose a los corredores económicos de Internet a finales de la década de
1990. Estas firmas gastaron millones de dólares en brillante publicidad que incitó a los clientes a hacer
más operaciones y a hacerlas más rápidamente. La mayor parte de estos clientes acabaron vaciándose
ellos solos los bolsillos, en vez de pagar a otra persona para que lo hiciera, y las comisiones económicas
que pagaban por este tipo de transacciones son un triste consuelo para el resultado obtenido. Las firmas
de intermediación financiera más tradicionales, mientras tanto, empezaron a hacer hincapié en la
planificación financiera y la «gestión integrada de activos» en vez de retribuir a sus corredores
únicamente en función de las comisiones que fuesen capaces de generar.
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