EL INVERSOR INTELIGENTE
información financiera o un periódico financiero; y (5) un asesor de
inversiones.* El variado carácter de esta lista sugiere que no existe una
forma lógica sistemática de enfocar esta cuestión que haya llegado a
cristalizar, por lo menos por el momento, en la mente de los inversores.
Hay ciertas consideraciones de sentido común relacionadas con el
criterio con el que se pueden calificar de normales o de ordinarios los
resultados que se han mencionado anteriormente. Nuestra tesis básica es la
siguiente: si el inversor se va a fiar esencialmente del consejo de otros a la
hora de gestionar sus fondos, tendrá que limitarse a sí mismo, y limitar a
sus asesores, estrictamente a formas ordinarias, conservadoras e incluso
poco imaginativas de inversión, o de lo contrario deberá tener un
conocimiento frecuentemente íntimo y favorable de la persona que vaya a
dirigir sus fondos hacia otros canales. Por el contrario, si entre el inversor y
sus asesores existe una relación profesional o de negocios ordinaria, el
inversor únicamente podrá mostrarse receptivo ante las sugerencias menos
convencionales en la medida en que él, personalmente, haya llegado a tener
conocimientos y experiencia en ese terreno y, por lo tanto, haya llegado a
ser lo suficientemente competente como para ser capaz de realizar una
valoración independiente sobre las recomendaciones de los demás. En este
caso, habrá pasado de la categoría de inversor defensivo o poco
emprendedor a la de inversor agresivo o emprendedor.
Asesoramiento de inversión y los servicios de gestión de
patrimonios ofrecidos por los bancos
Los asesores de inversión verdaderamente profesionales, es decir, las
firmas de asesoramiento de inversión bien arraigadas, que cobran
importantes comisiones anuales, tienen unas pretensiones y hacen unas
promesas bastante modestas. En la mayor parte de los casos, colocan los
fondos de sus clientes en valores ordinarios que devengan intereses y
dividendos, y se basan principalmente en su experiencia de inversión
normal para conseguir los resultados generales. En el caso más habitual es,
más que dudoso que más del 10% del fondo total vaya a estar invertido en
algún momento en valores que no sean de empresas líderes, y en
obligaciones de Administraciones públicas (tanto del gobierno federal
*
La lista de fuentes de consejo de inversión sigue siendo tan variada como cuando Graham la elaboró. Un
estudio sobre inversores llevado a cabo a finales de 2002 para la Securities Industry Association, un grupo
que opera