inversiones inteligentes 1 | Page 289

Capítulo 10 El inversor y sus asesores La inversión de dinero en valores no se parece a ninguna otra de las operaciones que se realizan en el mundo de los negocios, en el sentido de que prácticamente siempre se basa en algún tipo de asesoramiento recibido de otras personas. La inmensa mayoría de los inversores son aficionados. De manera natural, tienen la impresión de que a la hora de elegir los valores en los que invierten se pueden beneficiar si reciben asesoramiento profesional. Sin embargo, el mismo concepto del asesoramiento de inversión tiene ciertas peculiaridades inherentes. Si el motivo por el que invierten las personas es el de ganar dinero, a la hora de buscar asesoramiento están pidiendo a otras personas que les digan cómo pueden ganar dinero. Esa idea tiene un cierto elemento de infantilismo. Los empresarios tratan de obtener asesoramiento profesional sobre algunos elementos de su actividad empresarial, pero no esperan que nadie les diga cómo pueden conseguir beneficios. Eso les compete a ellos. Cuando ellos, o personas que No se dedican a los negocios, recurren a otros para que consigan beneficios de inversión para ellos, están esperando un tipo de resultados para los que no existe equivalente en la actividad empresarial ordinaria. Si presuponemos que existen resultados de ingresos normales u ordinarios que se pueden obtener al invertir dinero en valores, la función del asesor se puede especificar con más facilidad. Tendría que utilizar su mejor formación y experiencia para proteger a sus clientes de la posibilidad de cometer errores, y para asegurarse de que consiguen los resultados que su dinero tiene derecho a recibir. La duda surge cuando el inversor exige una rentabilidad superior a la media por su dinero, o cuando su asesor se compromete a conseguir mejores resultados que la media para su cliente, puesto que cabe dudar de que se esté pidiendo o prometiendo más de lo que es probable que se vaya a cumplir. Se puede obtener asesoramiento sobre inversiones de muchas fuentes diferentes. Entre ellas se puede mencionar: (1) un conocido, un familiar o un amigo, que se suponga que tiene conocimientos sobre valores; (2) un empleado del banco (comercial) local; (3) una agencia de intermediación de bolsa o un profesional de la banca de inversión; (4) un servicio de 291