inversiones inteligentes 1 | Page 266

EL INVERSOR INTELIGENTE íntegro de mercado, arrojando un beneficio espectacular, e ilusorio. Etcétera, etcétera. Es sorprendente cómo, en una atmósfera radicalmente diferente en materia de reglamentación y prohibiciones, Wall Street fue capaz de imitar buena parte de los excesos y errores cometidos en la década de 1920. Indudablemente, se impondrán nuevas normas y nuevas previsiones. Los abusos específicos cometidos a finales de la década de 1960 quedarán proscritos de forma bastante eficaz en Wall Street. No obstante, sería mucho esperar que el ansia de especular desapareciese para siempre, o que el aprovechamiento de esa ansia se pudiese abolir definitivamente. Parte del armamento del inversor inteligente consiste en ser consciente de estas «alucinaciones extraordinariamente populares»4 y en saber mantenerse lo más lejos posible de ellas». La imagen arrojada por la mayor parte de los fondos de alto rendimiento es deficiente si analizamos su evolución después del espectacular registro que consiguieron en 1967. Con las cifras de 1967 incluidas, sus resultados generales no son tan desastrosos. Con esos criterios de valoración, uno de los operadores incluidos en «The Money Managers» consiguió unos resultados manifiestamente mejores que el índice compuesto S&P, tres lo hicieron indiscutiblemente peor y seis consiguieron unos resultados más o menos similares. Fijémonos, como referencia de control, en otro grupo de fondos de alto rendimiento, los diez que consiguieron mejores resultados en 1967, con unas ganancias que oscilaron entre el 84% y el 301% únicamente en ese año. De estos fondos, cuatro arrojaron un rendimiento general mejor a cuatro años que el índice S&P, siempre y cuando se incluyan los beneficios del año 1967 en el cálculo; dos superaron al índice en 1968-1970. Ninguno de estos fondos tenía gran volumen, y el tamaño medio rondaba los 60 millones de dólares. Por lo tanto, existe una clara indicación de que este pequeño tamaño es un requisito necesario para conseguir unos resultados sobresalientes de manera continuada. La imagen que se ha ofrecido hasta ahora entraña la conclusión implícita de que cuando los gestores de los fondos de inversión tratan de conseguir un rendimiento superior cabe la posibilidad de que surjan riesgos especiales. Toda la experiencia financiera históricamente acumulada hasta el momento presente indica que los grandes fondos, gestionados con arreglo a criterios sensatos, son capaces de generar, en el mejor de los casos, unos resultados sólo levemente mejores que los resultados medios del mercado a lo largo de los años. Si estos fondos son gestionados con arreglo a criterios insensatos, podrán conseguir unos beneficios espectaculares, aunque en gran medida engañosos, durante un período 268