INVERTIR EN FONDOS DE INVERSIÓN
en cuanto a los fondos individuales. En 1969 todos cosecharon pérdidas, y sólo uno de los gestores consiguió unos resultados marginalmente mejores que el índice compuesto S & P. En 1970 su rendimiento comparativo fue aún peor que el de 1969.
Hemos expuesto esta imagen para dejar clara una lección, que probablemente puede expresarse de la mejor manera posible con el viejo adagio: « Todo cambia para que todo siga igual ». Desde tiempo inmemorial ha habido personas brillantes, llenas de energía, normalmente bastante jóvenes, que han prometido obrar milagros con « el dinero de los demás ». Normalmente han sido capaces de hacerla durante un período de tiempo, o por lo menos de dar la impresión de que lo estaban haciendo, aunque al final han acabado de manera inevitable provocando pérdidas al público que les había creído. * Aproximadamente hace, medio siglo los « milagros » solían ir acompañados por una flagrante manipulación, una contabilidad societaria engañosa, unas estructuras de capitalización descabellada y otras prácticas financieras que rayaban en el fraude. Todo esto provocó la implantación de un complejo sistema de controles financieros por parte de la Comisión del Mercado de Valores, así como la adopción de una actitud de cautela recelosa hacia las acciones ordinarias por parte del público en general. Las operaciones es de los nuevos « gestores de dinero » del período 1965-1969 tuvieron lugar poco después de que transcurne. se toda una generación desde que entraron en escena los cuatreros de 1926-1929. † Las prácticas fraudulentas específicas, prohibidas después de la crisis de 1929, no se han vuelto a emplear, puesto que después de todo quien las emplease correría el riesgo de dar con sus huesos en la cárcel. No obstante, en muchas esquinas de Wall Street han sido sustituidas por nuevos trucos y triquiñuelas que, al final, acaban provocando resultados muy parecidos. La manipulación descarada de los precios desapareció, pero aparecieron muchos otros métodos para atraer la atención de un público crédulo y simplón hacia las posibilidades ofrecidas por las acciones « recalentadas ». Se podían comprar sacos de“ títulos sin reconocimiento oficial en los mercados” 3 muy por debajo de su precio declarado, con observancia de ciertas restricciones no reveladas aplicables a su venta; estos valores se podían contabilizar inmediatamente en las memorias a su supuesto valor
* Simplemente como la última prueba de que « todo cambia para que todo siga igual » piense que Ryan
Jacob, un genio de 29 años de edad, lanzó el Jacob Internet Fund a finales de 1999, después de conseguir una rentabilidad de 216 % en su anterior fondo punto com. Los mversores colocaron casi300 millones de dólares en el fondo de Jacob en las primeras semanas del año 2000. A continuación perdió el 79,1 % en 2000, el 56,4 % en 2001, y el 13 %. en 2002- un colapso acumulado del 92 %. Es posible que esa pérdida haya hecho envejecer y espabilar más a los inversores de Mr. Jacob que al propio Mr. Jacob. † Curiosamente, el desastroso boom y posterior estallido de 1999-2002 también llegó aproximadamente 35
años después del anterior ciclo de locura. Tal vez se necesitan unos años para que los inversores que recuerdan la última locura de « Nueva Economía » cedan su influencia a quienes no lo recuerdan. En caso de que esta intuición sea acertada, el inversor inteligente debería mostrarse especialmente alerta alrededor del año 2030.
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