COMENTARIO AL CAPÍTULO 8
� Es cada vez más habitual que se espere que los gestores de fondos estén especializados. De la misma forma que en la medicina el médico generalista ha dejado su lugar al pediatra especialista en alergias y al otorrinolaringólogo geriátrico, en la actualidad los gestores de fondos tienen que comprar únicamente acciones « de pequeñas empresas en crecimiento », o únicamente acciones de « empresas con capitalización media », o únicamente acciones « de grandes empresas combinadas ». 6 Si una empresa adquiere unas dimensiones demasiado grandes, o demasiado pequeñas, o demasiado baratas, o si llega a ser un poquito excesivamente cara, el fondo tendrá que desprenderse de las acciones, aunque al gestor le encante la empresa.
Por lo tanto, no hay ningún motivo por el que no pueda usted tener unos resultados tan satisfactorios como los de los profesionales. Lo que no podrá hacer usted( a pesar de todos los presuntos expertos que le digan que sí puede) es « ganar a los profesionales en su propio juego ». Ni siquiera los profesionales pueden ganar en su propio juego. ¿ Por qué iba a querer usted jugar a ese juego, para empezar? Si sigue sus reglas, acabará perdiendo, ya que al final acabará siendo un esclavo del Sr. Mercado, al igual que lo son los profesionales.
Lo que debe hacer, al contrario, es caer en la cuenta de que invertir de manera inteligente consiste en controlar lo que se puede controlar. No es posible controlar si las acciones o los fondos que compra van a tener mejores resultados que el mercado hoy, la semana que viene, el mes que viene, o este año; a corto plazo, su rendimiento siempre será rehén del Sr. Mercado y de sus caprichos. Sin embargo, lo que sí puede controlar usted es:
� Los costes de intermediación, si hace operaciones con poca frecuencia, de manera paciente, y de forma barata.
� Sus costes de cartera, si se niega a comprar fondos de inversión que tengan unos gastos anuales excesivos.
� Sus expectativas, si actúa con realismo, y no se deja llevar por las fantasías, a la hora de hacer previsiones sobre los resultados que puede obtener, 7
6 No se preocupe de lo que estos términos significan, o se supone que significan. Aunque delante del
público estas clasificaciones son tratadas con el máximo respeto, en privado la mayor parte de los profesionales de la inversión las tratan con el mismo desprecio que normalmente se reserva para los chistes que no tienen maldita la gracia. 7 Véase la brillante columna de Walter Updegrave, « Keep lt Real », Money, febrero de 2, pags. 53-56.
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