EL INVERSOR INTELIGENTE
¿A qué se refiere Graham con las palabras «ventaja básica»? Lo que
quiere decir es que el inversor individual inteligente tiene plena libertad
para elegir si sigue o no sigue al Sr. Mercado. Usted puede permitirse el
lujo de pensar por sí mismo.5
El gestor de cartera típico, sin embargo, no tiene más opción que
seguir la evolución del Sr. Mercado con todo detalle, comprando a precios
elevados, vendiendo a precios bajos, siguiendo de manera prácticamente
irracional sus pasos erráticos. A continuación exponemos algunos de los
handicaps con los que los gestores de fondos de inversión y otros
inversores profesionales tienen que cargar:
Al tener que gestionar miles de millones de dólares, su actividad
debe centrarse en las acciones de las mayores empresas, las
únicas que pueden comprar en las cantidades multimillonarias que
necesitan para completar sus carteras. Por lo tanto, muchos
fondos acaban siendo propietarios del mismo número reducido de
gigantes cuya cotización está sobrevalorada.
Los inversores suelen arrojar más dinero a los fondos a medida
que sube la cotización de mercado. Los gestores tienen que
emplear ese nuevo dinero para comprar más acciones de las
empresas que ya tenían en cartera, con lo que impulsan su
cotización hasta niveles aún más peligrosos.
Si los inversores que han depositado dinero en los fondos quieren
retirar su dinero cuando el mercado pierde valor, los gestores
pueden verse obligados a vender acciones para poder atender a
esas solicitudes de fondos. De la misma forma que los fondos se
ven obligados a comprar acciones a precios sobrevalorados en los
períodos a1cistas de mercado, se ven obligados a vender cuando
las acciones se abaratan.
Muchos gestores de cartera consiguen bonificaciones si sus
resultados son mejores que los del mercado, por lo que se
obsesionan en medir su rentabilidad con respecto a referencias
como el índice S&P 500. Si una empresa se incorpora a un índice,
cientos de fondos se lanzan impulsivamente a comprar acciones
de la empresa. (Si no lo hicieran, y las acciones de esa empresa
consiguiesen buenos resultados, los gestores parecerían
irresponsables; por otra parte, si adquieren las acciones y éstas
tienen unos resultados deficientes, nadie les culpa).
5
Cuando preguntaban a Graham qué era lo que impedía tener éxito a los inversores individuales, él tenía
una respuesta muy concisa: «La principal causa de fracaso es que prestan excesiva atención a lo que está
el mercado». Véase «Benjamin Graharn: Thoughts on Security Analysis» [transcripción de una
conferencia ofrecida en la Facultad de Empresariales de la Northeast Missouri State University, marzo de
1972], revista Financial History, n°. 42, marzo de 1991, pág. 8.
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