EL INVERSOR Y LAS FLUCTUACIONES DEL MERCADO
adquirir y mantener unos valores adecuados a unos precios adecuados. Los
movimientos del mercado son importantes en un sentido práctico, porque,
alternativamente, crean niveles de precio reducido a los que resulta
inteligente comprar o niveles de precio elevado a los que indudablemente
debería abstenerse de comprar y probablemente haría bien en vender.
Dista mucho de ser seguro que el inversor típico deba abstenerse de
comprar ordinariamente hasta que se produzcan unos niveles bajos del
mercado, porque esto puede entrañar una larga espera, con mucha
probabilidad la pérdida de ingresos, y la posible pérdida de oportunidades
de inversión. En general, puede que sea mejor que el inversor compre
acciones siempre que tenga dinero para destinar a acciones, excepto cuando
el nivel de mercado general sea muy superior a lo que se pueda justificar
recurriendo a criterios sensatos de valoración. Si quiere mostrarse astuto,
puede tratar de localizar las omnipresentes oportunidades ofrecidas por
algunas acciones individuales.
Además de a la previsión de los movimientos del mercado general,
en Wall Street se dedica mucho esfuerzo y capacidad a la elección de las
acciones o grupos industriales que vayan a «conseguir mejores resultados»
en materia de precio que el resto en un período de tiempo relativamente
breve. Por lógico que pueda parecer este esfuerzo, no creemos que sea
adecuado a las necesidades o al temperamento del verdadero inversor, en
especial si se tiene en cuenta que estaría compitiendo con un gran número
de operadores del mercado y de analistas financieros de primer orden que
estarían tratando de lograr el mismo objetivo. Al igual que sucede en todas
las demás actividades que hacen hincapié en los movimientos del precio en
primer lugar y en los valores subyacentes en segundo lugar, el trabajo de
muchas mentes inteligentes dedicadas constantemente a este fin tiende a
neutralizar los esfuerzos de unos y de otros y acaba siendo perjudicial para
todos a lo largo de los años.
El inversor que tenga una cartera de acciones sólida debería esperar
que sus precios fluctuasen, y no debería preocuparse por las caídas
considerables ni emocionarse por las subidas de precio considerables,
Debería recordar siempre que la cotización de mercado es una utilidad que
tiene a su disposición, ya sea para aprovecharla o para hacer caso omiso de
ella. Nunca debería comprar una acción porque haya subido ni venderla
porque haya bajado. No se equivocaría mucho si este lema se redactase en
términos más sencillos: «No compre nunca una acción inmediatamente
después de una subida sustancial, ni tampoco la venda inmediatamente
después de una bajada sustancial».
235