inversiones inteligentes 1 | Page 233

EL INVERSOR Y LAS FLUCTUACIONES DEL MERCADO adquirir y mantener unos valores adecuados a unos precios adecuados. Los movimientos del mercado son importantes en un sentido práctico, porque, alternativamente, crean niveles de precio reducido a los que resulta inteligente comprar o niveles de precio elevado a los que indudablemente debería abstenerse de comprar y probablemente haría bien en vender. Dista mucho de ser seguro que el inversor típico deba abstenerse de comprar ordinariamente hasta que se produzcan unos niveles bajos del mercado, porque esto puede entrañar una larga espera, con mucha probabilidad la pérdida de ingresos, y la posible pérdida de oportunidades de inversión. En general, puede que sea mejor que el inversor compre acciones siempre que tenga dinero para destinar a acciones, excepto cuando el nivel de mercado general sea muy superior a lo que se pueda justificar recurriendo a criterios sensatos de valoración. Si quiere mostrarse astuto, puede tratar de localizar las omnipresentes oportunidades ofrecidas por algunas acciones individuales. Además de a la previsión de los movimientos del mercado general, en Wall Street se dedica mucho esfuerzo y capacidad a la elección de las acciones o grupos industriales que vayan a «conseguir mejores resultados» en materia de precio que el resto en un período de tiempo relativamente breve. Por lógico que pueda parecer este esfuerzo, no creemos que sea adecuado a las necesidades o al temperamento del verdadero inversor, en especial si se tiene en cuenta que estaría compitiendo con un gran número de operadores del mercado y de analistas financieros de primer orden que estarían tratando de lograr el mismo objetivo. Al igual que sucede en todas las demás actividades que hacen hincapié en los movimientos del precio en primer lugar y en los valores subyacentes en segundo lugar, el trabajo de muchas mentes inteligentes dedicadas constantemente a este fin tiende a neutralizar los esfuerzos de unos y de otros y acaba siendo perjudicial para todos a lo largo de los años. El inversor que tenga una cartera de acciones sólida debería esperar que sus precios fluctuasen, y no debería preocuparse por las caídas considerables ni emocionarse por las subidas de precio considerables, Debería recordar siempre que la cotización de mercado es una utilidad que tiene a su disposición, ya sea para aprovecharla o para hacer caso omiso de ella. Nunca debería comprar una acción porque haya subido ni venderla porque haya bajado. No se equivocaría mucho si este lema se redactase en términos más sencillos: «No compre nunca una acción inmediatamente después de una subida sustancial, ni tampoco la venda inmediatamente después de una bajada sustancial». 235