EL INVERSOR INTELIGENTE
ocasiones su idea de valor parece razonable y justificada atendiendo a los
acontecimientos empresariales y a las perspectivas que usted conoce.
Frecuentemente, por otra parte, el Sr. Mercado se deja llevar por su
entusiasmo o por sus temores, y el valor que le propone parece rayano en el
absurdo.
Si fuese usted un inversor prudente o un empresario sensato,
¿permitiría que la comunicación diaria del Sr. Mercado determinase su
concepción del valor con respecto a su participación de 1.000 dólares en la
empresa? Únicamente lo consentiría en el caso de que estuviese de acuerdo
con él, o en el caso de que quisiese hacer una operación con él. Es posible
que esté usted encantado de venderle su participación cuando le ofrezca un
precio ridículamente elevado, y que esté igualmente encantado de comprar
una participación adicional cuando el precio ofrecido sea bajo. Sin
embargo, el resto del tiempo actuaría de una forma más sensata si se
formase su propia idea del valor de su cartera, atendiendo a los informes
detallados de la empresa acerca de sus operaciones y su situación
financiera.
El verdadero inversor se encuentra en esa posición cuando es
propietario de una acción cotizada. Puede aprovechar el precio de mercado
establecido a diario o no hacer caso de tal precio, según le indique su
propia capacidad de juicio y sus preferencias. Debe tomar nota de las
principales variaciones de precio, puesto que de lo contrario su capacidad
de juicio no tendrá nada con lo que entretenerse. Es posible que esos
movimientos le ofrezcan una señal de advertencia que tal vez quiera seguir;
en román paladino, esto quiere decir que tiene que vender sus acciones
porque el precio ha bajado, a fin de evitar que ocurran cosas peores. En
nuestra opinión, tales señales inducen a error por lo menos Con la misma
frecuencia con la que resultan útiles. Básicamente, las fluctuaciones de
precio únicamente deben tener un significado para el verdadero inversor.
Le ofrecen la oportunidad de comprar con inteligencia cuando los precios
se reducen mucho, y de vender con inteligencia cuando han subido también
mucho. En las demás ocasiones lo mejor que puede hacer es olvidarse del
mercado de valores y prestar atención a su rentabilidad por dividendos y a
los resultados de explotación de sus empresas.
Resumen
La distinción más realista entre el inversor y el especulador se puede
apreciar en su actitud hacia los movimientos del mercado de valores. El
principal interés del especulador consiste en anticipar y extraer beneficio de
las fluctuaciones de mercado. El principal interés del inversor consiste en
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