inversiones inteligentes 1 | 页面 229

EL INVERSOR Y LAS FLUCTUACIONES DEL MERCADO a entender que había expectativas de un espectacular crecimiento de los beneficios. Este optimismo no tenía ninguna justificación que pudiese encontrarse en la contabilidad de beneficios de la empresa de los años anteriores, y resultó ser un error absoluto. En vez de aumentar rápidamente, la evolución de los beneficios en el período posterior fue por lo general a la baja. El año siguiente al 70,5 el precio se redujo más de la mitad, hasta 34. No obstante, en esta ocasión las acciones no eran la oportunidad que habían sido en el momento de la cotización mínima de 1938. Después de diferentes tipos de fluctuación, el precio descendió hasta otro nivel de 20,5 en 1970 y de 18 en 1972, después de haber declarado el primer déficit trimestral de su historia. En esta historia podemos apreciar las diferentes vicisitudes que puede atravesar una importante empresa estadounidense en poco más de una sola generación y también cuántos errores de cálculo y excesos de optimismo y de pesimismo ha cometido el público a la hora de evaluar sus acciones. En 1938 la empresa era prácticamente un regalo, y nadie quiso aceptarlo; en 1961 el público pedía a gritos acciones a precios ridículamente elevados. Después de ese momento de histeria se produjo una rápida pérdida de la mitad del valor de mercado, y pocos años después otro declive adicional importante. En el ínterin la empresa pasó de ser una extraordinaria generadora de beneficios a cosechar mediocres resultados; su beneficio en 1968, año en el que se produjo un espectacular crecimiento de la economía, fue inferior al del año 1958; había pagado una serie de confusos dividendos pequeños que no estaban justificados por las aportaciones actuales al superávit; y así sucesivamente. A & P era una empresa de mayores dimensiones en 1961 y en 1972 que en 1938, pero no estaba tan bien dirigida, no era tan rentable, y no era tan atractiva.* De esta historia se pueden extraer dos lecciones principales. La primera es que el mercado de valores se equivoca mucho de vez en cuando, y en ocasiones un inversor valiente que esté alerta puede aprovecharse de esos errores manifiestos. La otra es que la mayor parte de las empresas cambian de naturaleza y calidad a lo largo de los años, en ocasiones para mejor y tal vez más frecuentemente, para peor. No es necesario que el inversor vigile los resultados de sus empresas como un halcón; no obstante, sí debería examinarlos a fondo de vez en cuando. * La. historia más reciente de A & P es prácticamente igual. Al final del año 1999, la cotización de sus acciones era de 27,875 dólares; al final del año 2000, era de 7,00 dólares; un año después, de 23,78 dólares; al final del año 2002, era de 8,06 dólares. Aunque posteriormente salieron a la luz algunas irregularidades contables de A & P, va en contra de toda lógica creer que el valor de una actividad empresarial relativamente estable como la del comercio de ultramarinos pueda reducirse en tres cuartos en.un año, triplicarse al año siguiente y volver a reducirse en dos tercios al año posterior al siguiente. 231