inversiones inteligentes 1 | Page 228

EL INVERSOR INTELIGENTE millones de dólares, aunque la empresa acababa de declarar que tenía 85 millones de dólares simplemente en efectivo y un capital de explotación (o activo circulante neto) de 134 millones de dólares. A & P era la mayor empresa minorista de Estados Unidos, o incluso del mundo, con un historial continuo e impresionante de grandes beneficios a lo largo de muchos años. Sin embargo, en 1938 Wall Street consideraba que esta extraordinaria empresa valía menos que sus activos circulantes, lo que significaba que valía menos como empresa con perspectiva de futuro que si se liquidase. ¿Por qué? En primer lugar, estaban las amenazas de imposición de impuestos especiales a las cadenas de tiendas; en segundo lugar, porque los beneficios netos se habían reducido en el año anterior; y, en tercer lugar, porque el mercado en general estaba deprimido. La primera de estas razones era un temor exagerado que acabó resultando infundado; las otras dos eran ejemplos típicos de efectos temporales. Supongamos que el inversor hubiese comprado acciones ordinarias de A & P en 1937 a, por ejemplo, 12 veces sus beneficios medios quinquenales, o sea aproximadamente a 80. Nos abstendremos mucho de afirmar que el posterior descenso hasta 36 no tuviese importancia para nuestro inversor. Habría hecho bien en analizar cuidadosamente la situación, para comprobar si había cometido algún error de cálculo. No obstante, si los resultados de su estudio fuesen tranquilizadores, como debería haber ocurrido, podría considerar, justificadamente, que el declive del mercado era un capricho temporal de las finanzas, y que debía desentenderse de él, salvo que tuviese los recursos y el coraje de aprovecharlo y comprar un mayor número de las acciones a precio de oportunidad que se le estaban ofreciendo. Acontecimientos posteriores y reflexiones Al año siguiente, 1939, las acciones de A & P ascendieron hasta 117,50, o lo que es lo mismo tres veces el precio mínimo de 1938, muy por encima de la media de 1937. Dicha inflexión en el comportamiento de las acciones ordinarias no es en absoluto infrecuente, pero en el caso de A & P fue más llamativo que en la mayoría. En los años siguientes a 1949 la cadena de tiendas de ultramarinos ascendió con el mercado general hasta que en 1961 sus acciones desdobladas (10 por 1) alcanzaron un punto máximo de 70,5 que era equivalente a 705 si se hubiese mantenido íntegra la acción de 1938. El precio de 70,5 era destacable por el hecho de que suponía multiplicar por 30 los beneficios de 1961. Un PER de ese calibre, que debe compararse con un PER de 23 para el DJIA en ese año, debería haber dado 230