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EL INVERSOR INTELIGENTE
más bajo? O, y éste es el peor pensamiento de todos, ¿ debería ceder a la atmósfera alcista, llenarse de entusiasmo, y del exceso de confianza y de la codicia que domina al público en general( del cual, después de todo usted forma parte), y contraer mayores y peligrosos compromisos? Planteada en estos términos sobre el papel, la respuesta a la última pregunta es evidentemente no, pero incluso el inversor inteligente necesitará una considerable fuerza de voluntad para dejar de seguir a la multitud.
Por estas causas de naturaleza humana, más incluso que por los cálculos de pérdidas o ganancias financieras, nos mostramos favorables a algún tipo de método mecánico para modificar la proporción entre obligaciones y acciones en la cartera del inversor. La principal ventaja, tal vez, es que dicha fórmula le ofrecerá algo que hacer. A medida que suba el mercado venderá acciones de su cartera, y destinará los ingresos a obligaciones; cuando el mercado baje, hará lo contrario. Estas actividades ofrecerán una salida a sus energías que de lo contrario estarían excesivamente concentradas. Si es el tipo de inversor adecuado, encontrará satisfacción adicional en el hecho de que sus operaciones sean exactamente contrarias a las que realiza la multitud. *
Valoraciones empresariales en contraposición a valoraciones del mercado de valores
La repercusión de las fluctuaciones de mercado en la verdadera situación del inversor también se puede analizar desde el punto de vista del accionista que es propietario parcial de varias empresas. El tenedor de acciones negociables tiene en realidad una doble condición, y con ella el privilegio de poder aprovechar cualquiera de las dos condiciones a su elección. Por una parte, su posición es análoga a la del accionista minoritario o socio pasivo de una sociedad no cotizada. En este sentido, sus resultados dependen absolutamente de los beneficios de la empresa o de los cambios que experimenten los valores subyacentes de sus activos. Normalmente determinaría el valor de dicha participación en una empresa privada calculando su cuota en el patrimonio neto que se muestre en el balance más reciente. Por otra parte, el inversor en acciones ordinarias tiene un valor, materializado en un certificado o en una anotación en cuenta, que puede vender en cuestión de minutos a un precio que varía de un momento
* Para el inversor actual, la estrategia ideal para aplicar esta fórmula es el equilibrio de cartera, que exponemos en las páginas 128-129.
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