EL INVERSOR INTELIGENTE
Este método tiene el doble atractivo de que, aparentemente, es lógico
(y conservador) y de que muestra unos excelentes resultados cuando se
aplica retrospectivamente al mercado de valores a lo largo de muchos años
del pasado. Por desgracia, su aceptación aumentó precisamente en el
momento en el que estaba destinado a ofrecer peores resultados. Muchas de
las personas que aplicaban estos «planes con fórmulas» se encontraron
fuera por completo, o casi por completo, del mercado en alguno de los
niveles alcanzados a mediados de la década de 1950. Es indudable que
obtuvieron unos excelentes beneficios, pero en términos generales el
mercado «se les escapó» en el momento en el que saliera de él, y sus
fórmulas no les dieron la más mínima oportunidad de volver a recuperar
una posición en acciones.*
Se da una similitud entre la experiencia de quienes adoptaron el
método de inversión con fórmula a principios de la década de 1950 y los
que adoptaron la versión puramente mecánica de la teoría Dow 20 años
antes. En ambos casos, la popularización de esos postulados señaló
prácticamente el momento exacto en el que los sistemas respectivos
dejaron de funcionar bien. Nosotros hemos seguido una experiencia
similarmente embarazosa con nuestro propio «método de valor central» de
determinación de niveles indicados de compra y de venta del Dow Jones
Industrial Average. Aparentemente la lección que se debe extraer es que
cualquier método para ganar dinero en el mercado que se pueda explicar de