EL INVERSOR Y LAS FLUCTUACIONES DEL MERCADO
siquiera en 1949, por lo tanto, existía en modo alguno la certeza de que el
inversor pudiese basar sus políticas y procedimientos financieros
principalmente en el intento de comprar a niveles bajos en los períodos de
descenso del mercado y liquidar sus carteras en los niveles altos de los
períodos de alza del mercado.
En el período que siguió a ese año ocurrió exactamente lo contrario.
El comportamiento del mercado en los 20 últimos años no ha seguido los
patrones anteriores ni ha respetado las señales de peligro que en el pasado
estaban bien determinadas ni ha permitido el sucesivo aprovechamiento de
sus ciclos mediante la aplicación de las viejas reglas para comprar en los
momentos bajos y vender en los altos. Que la antigua y relativamente
periódica pauta de fases de alza y de baja del mercado vaya a volver con el
paso del tiempo es algo que no sabemos. Lo que no nos parece realista es
que e inversor intente basar su política actual en la fórmula clásica, es
decir, que espere a que se produzcan unos niveles contrastados de baja de
mercado antes de comprar cualquier acción ordinaria. Nuestra política
recomendada, no obstante, sí que estipula que se introduzcan variaciones
en la proporción entre acciones ordinarias y obligaciones que se tienen en
cartera si el inversor opta por actuar de esa forma, atendiendo al criterio de
que el nivel de los precios de transacciones le parezca más o menos
atractivo en función de criterios de valor.*
Planes con fórmulas
En los primeros años de subida del mercado de valores que
comenzaron en 1949-50 los diversos métodos de aprovechamiento de los
ciclos del mercado de valores atrajeron un interés considerable. Estos
métodos se conocieron como «planes de inversión con fórmula». La
esencia de todos estos planes, salvo en el sencillo caso del promedio de
coste monetario, es que el inversor realice automáticamente algunas ventas
de acciones cuando el mercado experimenta una subida sustancial. En
alguna de esas fórmulas una subida bastante cuantiosa del nivel de mercado
tendría como consecuencia la venta de toda la cartera de inversión en
acciones; otros planes estipulaban la conservación de una pequeña
proporción de acciones en todas las circunstancias.
Co., fue el segundo período alcista ininterrumpido de mercado más prolongado del siglo pasado; sólo el
boom de 1949-1961 duró más Cuanto más dura el mercado alcista, más gravemente afecta la amnesia a
los inversores; después de unos cinco años, muchas personas ya no creen que los períodos bajistas sean
posibles. Todos los que olvidan están condenados a que se les recuerde lo que ha pasado y, en el mercado
de valores, siempre resultan desagradables los recuerdos recuperados.
*
Graham expone esta «política recomendada» en el capítulo 4 (págs. 110-113). Esta política, que en la
actualidad se denomina «asignación táctica de activos», es aplicada de manera generalizada por
inversores institucionales como fondos de pensiones y fondos de donaciones y becas de universidad.
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