inversiones inteligentes 1 | Page 219

EL INVERSOR Y LAS FLUCTUACIONES DEL MERCADO nivel de 84, en 1933. Sin embargo, a partir de 1938, la teoría de Dow había funcionado principalmente sacando del mercado a sus partidarios a un precio razonablemente bueno, pero introduciéndoles de nuevo en el mercado a un precio superior. Durante casi 30 años a partir de 1938 se habrían obtenido unos resultados sustancialmente mejores simplemente comprando y conservando el DJIA.2 En nuestra opinión, que se basa en cuantiosos estudios de este problema, el cambio de los resultados experimentados por la teoría de Dow no es accidental. Pone de manifiesto una característica inherente de las fórmulas de operación y de los pronósticos en el terreno de los negocios y las finanzas. Las fórmulas que siguen partidarios y que adquieren importancia lo hacen porque han funcionado bien durante un período de tiempo, o en ocasiones simplemente porque han sido hábilmente adaptadas a los registros estadísticos del pasado. Sin embargo, a medida que aumenta su aceptación, su fiabilidad tiende a disminuir. Esto ocurre por dos motivos: en primer lugar, el paso del tiempo aporta nuevas condiciones que la vieja fórmula no es capaz de acoger. En segundo lugar, en la evolución del mercado de valores, la popularidad de una teoría de operación tiene en sí misma influencia sobre el comportamiento del mercado, y esto reduce a largo plazo sus posibilidades de generar beneficios. (La popularización de una teoría como la de Dow podría aparentemente dar lugar a su propia justificación, ya que provocaría una subida o una bajada de mercado por la simple actuación de sus seguidores cuando se diese una señal de compra o de venta. Una «estampida» de este tipo sería, por supuesto, mucho más peligrosa que ventajosa para el público que hace operaciones en el mercado). El método de comprar en el punto bajo y vender en el punto alto Estamos convencidos de que el inversor medio no puede tener éxito si trata de aprovechar las variaciones de precio en sus operaciones intentando pronosticarlas. ¿Puede beneficiarse de dichas variaciones después de que hayan tenido lugar, es decir, comprando después de cada bajada importante y vendiendo después de cada subida importante? Las fluctuaciones experimentadas por el mercado durante un período de muchos años antes de 1950 hicieron que esa idea fuese bastante prometedora. De hecho, una definición clásica del «inversor hábil» decía que «es una persona que ha comprado en un período de bajada de mercado en el que los demás vendían, y ha liquidado su cartera en un período de alza del mercado en el que todos los demás compraban». Si examinamos nuestro cuadro 1, que cubre las fluctuaciones del índice compuesto Standard & Poor's entre 1900 y 1970, y las cifras correspondientes de la 221