inversiones inteligentes 1 | Page 203

POLÍTICA DE CARTERA PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR:… compradores se restringiría gravemente. Además, si los inversores agresivos únicamente deben comprarlas cuando sus precios están en niveles de ocasión, estas acciones estarían condenadas a venderse por debajo de su valor justo, salvo en la medida en que fuesen adquiridas por motivos poco inteligentes. Es posible que esto suene muy estricto e incluso vagamente poco ético. Sin embargo, a la hora de la verdad, nos estamos limitando simplemente a reconocer lo que ha ocurrido en la práctica en este terreno durante la mayor parte de los últimos 40 años. Las emisiones de segunda categoría, en su mayor parte, fluctúan en torno a un nivel central que está muy por debajo de su valor justo. Alcanzan, e incluso superan, ese valor justo en ciertas ocasiones; pero esto suele suceder en las etapas superiores de los períodos alcistas de mercado, cuando las lecciones extraídas de la experiencia práctica aconsejarían no pagar los precios imperantes por las acciones ordinarias. Por lo tanto, únicamente estamos sugiriendo que el inversor agresivo sea consciente de las verdades de la vida a las que deben hacer frente estos valores de categoría secundaria, y que reconozca que los niveles de mercado central que son habituales para esta categoría deben ser la guía de referencia para establecer sus propios niveles de compra. En cualquier caso, en esta cuestión se da una paradoja. La empresa de categoría secundaria bien elegida típica puede ser tan prometedora como el líder sectorial típico. Las carencias que afectan a las empresas de mejores dimensiones en materia de estabilidad inherente pueden compensarse fácilmente con sus mayores posibilidades de crecimiento. En consecuencia, a muchos lectores les puede parecer ilógico denominar «poco inteligente» la compra de estos valores secundarios a sus niveles de pleno «valor empresarial». Creemos que el argumento más fuerte es el de la experiencia. La historia financiera indica claramente que el inversor puede esperar resultados satisfactorios, de media, con las acciones ordinarias de categoría secundaria únicamente si las compra por un valor inferior al que tendrían para un propietario particular, es decir, si las compra de ocasión. La última frase indica que este principio se refiere al inversor ordinario externo. Cualquier persona que pueda controlar una empresa secundaria, o que forme parte de un grupo cohesionado que ejerza dicho control, estaría absolutamente justificado para comprar las acciones con los mismos criterios que si estuviese invirtiendo en una «sociedad no cotizada» u otro tipo de empresa particular. La distinci