POLÍTICA DE CARTERA PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR:…
del público en general acabará creando oportunidades de compra de
ocasión en los valores afectados por esa actitud, puesto que el prejuicio en
contra de estas empresas hará que sus acciones coticen a niveles
injustificadamente bajos.*
El aprovechamiento de las situaciones especiales es una rama técnica
de la inversión que exige una mentalidad y una dotación un tanto inusual.
Probablemente, sólo una pequeña parte de nuestros inversores
emprendedores acabarán dedicándose a esta actividad, y este libro no es el
medio adecuado para exponer sus complicaciones.6
Consecuencias más generales de nuestras reglas de inversión
La política de inversión, tal como ha sido desarrollada en este libro,
depende en primer lugar de una decisión adoptada por el inversor que tiene
que optar por una función defensiva (pasiva) o agresiva (emprendedora). El
inversor agresivo debe tener un conocimiento considerable de los valores
de los títulos, suficiente, de hecho, para considerar que sus operaciones con
valores son equivalentes a una actividad empresarial. En esta filosofía no
hay espacio para una postura intermedia, ni una serie de escalones entre la
situación pasiva y la situación agresiva. Muchos, tal vez la mayoría, de los
inversores tratan de colocarse en esa categoría intermedia; en nuestra
opinión es una solución de compromiso que tiene más probabilidades de
generar decepciones que logros positivos.
Como inversor no puede pretender convertirse, si quiere actuar de
manera razonable, en «medio empresario» y pensar en tener la mitad de los
beneficios normales con sus fondos.
De este razonamiento se desprende que la mayoría de los
propietarios de valores deberían optar por la calificación de defensivos. No
tienen ni el tiempo, ni la determinación, ni la preparación mental para
lanzarse a la inversión como actividad semiempresarial. Por lo tanto,
deberían contentarse con el excelente rendimiento que en la actualidad se
puede conseguir con una cartera defensiva (e incluso con menos) y
*
Un ejemplo clásico reciente es Philip Morris, cuyas acciones perdieron un .23% en dos días después de
que un tribunal de Florida autorizase a los miembros del Jurado plantearse una indemnización por daños
de hasta 200.000 millones de dólares en contra de la empresa, que finalmente había admitido que los
cigarrillos pueden provocar cáncer. En el plazo de un año, las acciones de Philip Morris duplicaron su
valor, para volver a caer después de una posterior sentencia multimillonaria dictada en Illinois. Existen
algunos otros casos de acciones que han quedado prácticamente destruidas por pl