EL INVERSOR INTELIGENTE
oscilación del péndulo llegó al extremo de establecer una subvaloración
definitiva e irrecuperable.
Si la mayor parte de los títulos secundarios normalmente suelen estar
minusvalorados, ¿qué motivo tiene el inversor para confiar en que pueda
conseguir beneficios en esa situación? Si la situación persiste
indefinidamente, ¿no estará siempre en la misma posición de mercado que
cuando compró los títulos? La respuesta a estas preguntas es algo
complicada. La obtención de beneficios sustanciosos con la compra de
valores de empresas secundarias a precios de ocasión puede producirse de
diversas maneras. En primer lugar, la rentabilidad por dividendo suele ser
relativamente elevada. En segundo lugar, los beneficios reinvertidos son
sustanciales en relación con el precio pagado y, en última instancia
acabarán afectando a la cotización. En un período de entre cinco y siete
años estas ventajas pueden acumularse y hacerse bastante cuantiosas en una
cesta de inversión bien seleccionada. En tercer lugar, los períodos alcistas
de mercado suelen ser más generosos habitualmente con las acciones que
tienen baja cotización; de ese modo, en esos períodos las acciones que
habitualmente se consideran de ocasión suelen elevarse hasta niveles por lo
menos razonables. En cuarto lugar, incluso durante períodos de evolución
anodina del mercado se suele producir un proceso continuo de ajuste de
cotizaciones, durante el cual las acciones de empresas secundarias que
estaban minusvaloradas suelen ascender por lo menos hasta los niveles
normales para ese tipo de valor. En quinto lugar, los factores específicos
que en muchos casos habían provocado los decepcionantes resultados de
beneficios pueden corregirse, por el advenimiento de nuevas condiciones,
por la adopción de nuevas políticas o por un cambio en la dirección de las
empresas.
En los últimos años un importante factor nuevo ha sido la
adquisición de pequeñas empresas por parte de otras más grandes,
normalmente en el marco de un programa de diversificación. En estos
casos, la retribución abonada ha sido prácticamente siempre generosa, muy
por encima de los niveles de ocasión vigentes no mucho antes.
Cuando los tipos de interés eran muy inferiores a los de 1970, el
campo de los títulos de ocasión se extendía a las obligaciones y acciones
preferentes que se vendían con grandes descuentos en relación con el
importe que daban derecho a reivindicar. Actualmente tenemos una
situación diferente en la que incluso títulos bien garantizados se venden con
grandes descuentos si sus cupones tienen intereses del 4,5% o menos, por
ejemplo. Uno de ellos son las obligaciones de American Telephone &
Telegraph al 2,625%, con vencimiento en 1986, que se vendían a niveles
tan bajos como 51 en 1970; las obligaciones al 4,5% de Deere & Co., con
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