EL INVERSOR INTELIGENTE
a un máximo de 45, que únicamente era 8 veces los beneficios de 5,61
dólares de ese ejercicio. Los beneficios por acción crecieron tanto en 1969
como en 1970, pero la cotización se redujo hasta sólo 21 en 1970. Esa
cotización suponía multiplicar por menos de 4 los beneficios (récord) de
ese ejercicio, y era inferior al valor de su activo neto circulante. En marzo
de 1972 la cotización había subido a 34, y no obstante seguía siendo solo
5,5 veces los beneficios declarados en el último ejercicio, y
aproximadamente el mismo valor que su activo neto circulante ampliado.
Otro ejemplo de este tipo lo ofrece actualmente Standard Oil of
California una empresa de .gran importancia. A principios de 1972 cotizaba
aproximadamente al mismo precio que 13 años antes, es decir a 56. Sus
beneficios habían sido destacablemente homogéneos, con un crecimiento
relativamente reducido pero con un único declive de pequeña importancia
durante todo el período. Su valor contable era aproximadamente igual al
precio de mercado. Con este historial conservadoramente favorable entre
los años 1958 y 1971, la empresa nunca ha tenido una cotización media
anual que llegase a ser 15 veces sus beneficios ordinarios. A principios de
1972, la relación precio / beneficios era de únicamente 10.
Un tercer motivo de que un acción pueda cotizar a un precio
injustificadamente bajo puede ser el fallo por parte del mercado a la hora de
percibir la verdadera imagen de sus beneficios. Nuestro ejemplo clásico es
el de Northem Pacific Railway, que en 1946-47 pasó de 36 a 13,5. Las
verdaderas ganancias en 1947 se acercaron a los 10 dólares por acción. El
precio de la acción estuvo retenido en gran medida por su dividendo de 1
dólar. Esta empresa tampoco suscitó gran interés porque buena parte de su
capacidad para generar beneficio estuvo oculta por el peculiar método de
contabilidad de las empresas de ferrocarriles.
El tipo de valor de ocasión que puede identificarse con más facilidad
es el de las, acciones que cotizan por un valor inferior al del capital
circulante neto, después de deducir todas las obligaciones previas.* Esto
significaría que el comprador no pagaría nada en absoluto por el activo fijo,
los edificios, la maquinaria, etcétera, o por cualesquiera partidas de fondo
de comercio que pudiesen existir. Muy, pocas empresas acaban teniendo
un valor en última instancia inferior al del capital circulante en exclusiva,
aunque sería posible encontrar algunos extraños casos. Lo sorprendente,
por el contrario, es que haya tantas empresas. Disponibles que hayan sido
valoradas por el mercado con arreglo a estos criterios tan ventajosos para el
comprador. Una recopilación realizada en 1957, cuando el mercado no
*
Con la expresión de «capital circulante neto» Graham se refiere al activo circulante de una empresa
(como efectivo, valores liquidables Y existencias) menos su exigible total (incluidas las acciones
preferentes y la deuda a largo plazo
196