POLÍTICA DE CARTERA PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR:…
A la hora de la verdad, Chrysler ha sido un caso bastante excepcional
en la lista DJIA de empresas líderes y, por lo tanto, no ha afectado en gran
medida a los cálculos de bajo multiplicador. Sería bastante sencillo evitar la
inclusión de estas acciones anómalas en la lista de bajo multiplicador
imponiendo el requisito adicional de que la cotización de la acción fuese
baja en relación con los beneficios medios pasados, o imponiendo algún
tipo de requisito similar.
A la hora de redactar esta revisión, sometimos a prueba los
resultados del método de bajo multiplicador del DJIA aplicándolo a un
grupo hipotéticamente comprado a finales de 1968 y reevaluado el 30 de
junio de 1971. En esta ocasión, las cifras resultaron ser bastante
decepcionantes, ya que los cálculos arrojaron una gran pérdida para el
grupo de bajo multiplicador de seis o diez empresas y un buen beneficio
para el caso de las empresas con elevado multiplicador. Este ejemplo de
resultados negativos no debería viciar las conclusiones basadas en más de
30 experimentos, pero el hecho de que haya sucedido recientemente aporta
un elemento de ponderación negativa especial. Tal vez el Inversor agresivo
debería, comenzar con la idea del «bajo multiplicador», y añadir algún otro
requisito cuantitativo y cualitativo a esa idea a la hora de organizar su
cartera.
Adquisición de valores de ocasión
Para nosotros, una acción de ocasión es aquella que, atendiendo a
hechos establecidos mediante análisis, parece valer considerablemente más
del precio que indica su cotización. En este género se incluyen
obligaciones, acciones preferentes que se vendan bajo par, y también
acciones ordinarias. Por ser lo más concretos posible, permítanos sugerir
que un valor no es una verdadera «ocasión» salvo que el valor indicado sea
por lo menos un 50% superior al precio. ¿Qué tipos de datos permitirían
llegar a la conclusión de que se da una discrepancia de tal calibre? ¿Cómo
llegan a existir este tipo de ocasiones u ofertas de qué manera puede el
inversor sacar partido de ellas?
.Hay dos pruebas con las que se puede detectar la existencia de una
acción ordinaria que esté negociando en condiciones de ocasión. La
primera consiste en el método de la valoración. Se basa principalmente en
la estimación de los beneficios futuros, y después en la multiplicación de
esos beneficios por un factor apropiado al valor en concreto. Si el valor
resultante está suficientemente por encima del precio de mercado, y si el
inversor confía en la técnica empleada podrá calificar de ocasión a esa
acción. La segunda prueba es el valor que tendría la empresa para un
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