EL INVERSOR INTELIGENTE
Operaciones con acciones ordinarias
Las actividades que caracterizan especialmente al inversor
emprendedor en el campo de las acciones ordinarias se pueden clasificar en
cuatro epígrafes:
1. Comprar en momentos en los que el mercado está bajo y vender
en los que el mercado está alto.
2. Comprar «acciones de empresas en crecimiento» cuidadosamente
seleccionadas.
3. Comprar emisiones de ocasión de diferentes tipos.
4. Comprar en «situaciones especiales».
Política de mercado general - Fórmulas de coyuntura
Reservamos para el siguiente capítulo nuestra explicación sobre las
posibilidades y las limitaciones de una política de entrar en el mercado
cuando éste se halla deprimido y vender en las etapas avanzadas de un
período de subida. Durante muchos años del pasado, esta brillante idea
parecía simultáneamente sencilla y factible, al menos después de un
examen a primera vista de un gráfico de mercado que abarcase sus
fluctuaciones periódicas. Ya hemos admitido con tristeza que el
comportamiento del mercado en los 20 últimos años no se ha prestado a
este tipo de operaciones basándonos en cualquier tipo de criterio
matemático. Las fluctuaciones que han tenido lugar, aunque no han sido de
dimensiones desdeñables, habrían requerido un talento especial o una gran
«sensibilidad» a la hora de operar para poder aprovecharlas. Esto se aparta
bastante de la inteligencia que estamos suponiendo que tienen nuestros
lectores y, por lo tanto, debemos excluir de nuestros postulados las
operaciones que se basen en ese tipo de habilidad.
El plan 50-50 que proponíamos al inversor defensivo y que
expusimos en página 111 es la mejor fórmula específica o automática que
podemos recomendar a todos los inversores en las circunstancias de 1972.
No obstante, hemos conservado un amplio margen entre el 25% mínimo y
el 75% máximo en acciones ordinarias, que ofrecemos a los inversores que
tengan marcadas convicciones sobre el peligro o la atracción del nivel del
mercado general. Hace 20 años, más o menos, era posible exponer
detalladamente una serie de fórmulas claramente determinadas para ir
modificando el porcentaje destinado a acciones ordinarias, con la confianza
de que estos planes tenían utilidad práctica.1 Aparentemente, ha pasado la
empresa en buen estado. En estas situaciones especiales, como dice Graham, «no existe diferencia real
entre las obligaciones y las acciones ordinarias»
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