POLÍTICA DE CARTERA PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR:…
subida del mercado, esta forma de financiación se hace cada vez más frecuente; la calidad de las sociedades que van saliendo a bolsa se deteriora cada vez más; los precios que se solicitan y que se obtienen se aproximan mucho a niveles exorbitantes. Una señal bastante fiable de que se aproxima el final de un período alcista es el hecho de que las acciones ordinarias recién colocadas de sociedades pequeñas y desconocidas flotan en el mercado a niveles algo superiores al imperante para muchas empresas de medianas dimensiones con un prolongado historial de mercado.( Debería añadirse que muy poca de esta actividad de financiación mediante acciones ordinarias suele ser llevada a cabo por bancos de inversión de gran tamaño y de buena reputación). *
La insensatez del público y la disposición de las organizaciones vendedoras a vender todo aquello que se pueda vender obteniendo beneficio únicamente pueden tener un resultado: el colapso del precio. En muchos casos, estas ofertas iniciales pierden el 75 % o más de su precio de oferta. La situación se agrava por el anteriormente mencionado hecho de que, en última instancia, el público tiene una aversión real a ese tipo precisamente de pequeñas emisiones que tan ansiosamente adquieren en los momentos de despreocupación. Muchas de estas emisiones caen, proporcionalmente, tan por debajo de su verdadero valor como anteriormente se vendían por encima de él.
Un requisito elemental del inversor inteligente es la capacidad de resistirse a las argucias de los vendedores que les ofrecen títulos de ofertas públicas iniciales durante etapas alcistas del mercado. Aunque se puedan encontrar una o dos de estas ofertas que puedan superar exigentes pruebas de calidad y valor, probablemente es una mala política participar en este tipo de actividad. Por supuesto, el vendedor señalará que muchas de estas nuevas ofertas han disfrutado de importantes subidas de mercado, incluidas algunas alzas espectaculares en el día en el que salen a bolsa. No obstante, todo ello forma parte de la atmósfera especulativa. Es dinero fácil. Tendrá mucha suerte si
* En la época de Graham, los bancos de inversión más prestigiosos solían mantenerse alejados de las
operaciones de ofertas públicas iniciales, que estaban consideradas como una indigna actividad de aprovechamiento de la ignorancia de los inversores. En el apogeo de la fiebre de salidas a bolsa de finales de 1999, y principios de 2000, sin embargo los principales bancos de inversión de Wall Street se lanzaron de lleno. Las venerables firmas se desprendieron de su tradicional prudencia y se comportaron como luchadores de barro borrachos, lanzándose ansiosamente a encajar acciones ridículamente sobrevaloradas entre un público desesperadamente deseoso de apoderarse de ellas. La descripción realizada por Graham de la forma de operar de las ofertas públicas iniciales es un clásico que debería ser de lectura obligatoria en las clases de ética de la banca de inversión, si las hubiese.
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