EL INVERSOR INTELIGENTE
El segundo tipo es la colocación pública de acciones
ordinarias de lo que hasta ese momento eran sociedades cuyas
acciones no cotizaban en bolsa. La mayor parte de estas acciones
se venden por cuenta de los titulares de las participaciones de
control, con el objetivo de poder allegar fondos en una situación
favorable de mercado y diversificar sus propias finanzas.
(Cuando se captan nuevas cantidades de dinero para la actividad
de la empresa, frecuentemente, ese dinero se obtiene por medio
de la venta de acciones preferentes, como se ha indicado
anteriormente). Esta actividad sigue un patrón bien definido, que
por la propia naturaleza de los mercados de valores debe generar
muchas pérdidas y decepciones al público en general. Los
peligros surgen como consecuencia del carácter de las empresas
que obtienen financiación por estos medios y de las condiciones
de mercado que hacen posible la financiación.
En la primera parte del siglo (xx) una gran proporción de
las principales sociedades estadounidenses fueron admitidas a
cotización en bolsa. A medida que pasó el tiempo, el número de
empresas de primer orden que cotizaban fue disminuyendo
firmemente; por lo tanto, las colocaciones en bolsa se han
concentrado a medida que pasaba el tiempo cada vez más en
empresas relativamente pequeñas. Por una desgraciada
correlación, durante ese mismo período, el público interesado en
comprar acciones ha ido adquiriendo una arraigada preferencia
por empresas importantes y, simultáneamente, ha adquirido
prejuicios contra las empresas pequeñas. Este prejuicio, como
muchos otros, tiende a debilitarse a medida que se asientan las
tendencias alcistas en el mercado; los grandes y rápidos
beneficios obtenidos por el conjunto de acciones ordinarias son
suficientes para atenuar la facultad crítica del público, a la vez
que potencian su instinto comprador. Durante estos períodos,
además, no suele resultar difícil identificar una serie de empresas
cotizadas que disfrutan de excelentes resultados, aunque buena
parte de estas empresas no tendrían un historial tan impresionante
si los resultados que se analizan se remontasen, por ejemplo, a
diez años o más.
Cuando estos factores se combinan surgen las siguientes
consecuencias: en algún momento en medio de un período alcista
de mercado aparecen las primeras colocaciones iniciales en
bolsa. Sus precios se establecen en niveles relativamente
atractivos y los compradores de estas primeras colocaciones
obtienen beneficios considerables. A medida que prosigue la
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