inversiones inteligentes 1 | Page 160

EL INVERSOR INTELIGENTE de obtener una substancial ganancia gracias al valor del principal). Cuando estos títulos se adquieren a precio íntegro, es decir, no muchos puntos por debajo del 100*·, hay muchas probabilidades de que en algún momento futuro el tenedor tenga que sufrir unas cotizaciones muy inferiores. Cuando llega una mala racha, ya sea de actividad de la empresa o de mercado, las emisiones de este tipo suelen ser muy dadas a sufrir grandes caídas; frecuentemente se suspenden los pagos de intereses o dividendos, o por lo menos se ven en peligro, y en muchas ocasiones se producen marcadas caídas de los precios aun cuando los resultados de explotación no sean tan malos. Como ilustración específica de esta característica de los títulos senior de segunda calidad resumamos el comportamiento seguido por la cotización de un grupo de diez obligaciones remunerables con ingresos de empresas de ferrocarril en 1946-1947. El grupo está compuesto por todas aquellas que cotizaron a 96 o más en 1946, con precios máximos que de media alcanzaron 102,5. Al año siguiente el grupo había registrado unos precios mínimos que .en promedio alcanzaban únicamente el 68, lo que supone una pérdida de un tercio de valor de mercado en un período de tiempo muy reducido. Sorprendentemente, los ferrocarriles del país estaban consiguiendo en 1947 unas ganancias muy superiores a las obtenidas en 1946; por lo tanto, la drástica reducción de la cotización fue en contra de la situación en la que se encontraba la actividad de estas empresas y fue en realidad un reflejo del ambiente de liquidación que imperaba en el mercado general. No obstante, se debe señalar que la caída de valor de estas obligaciones remunerables con ingresos fue proporcionalmente mayor que la de las acciones ordinarias de la lista industrial del Dow Jones (aproximadamente el 23%). Evidentemente, el comprador de este tipo de obligaciones a un coste superior a 100 no podría haber contado con participar en cualquier ulterior crecimiento en el mercado de valores. El único rasgo atractivo era el rendimiento por intereses, que de media alcanzaba el 4,25% (en comparación con el 2,50% de las obligaciones de primera categoría, lo que supone una ventaja de 1,75% en ingresos anuales). No obstante, lo que se produjo a continuación puso de manifiesto con demasiada rapidez y de manera absolutamente explícita que, a cambio de la pequeña ventaja en renta anual, el comprador de estas obligaciones de segunda categoría se estaba arriesgando a sufrir la pérdida de una parte sustancial de su principal. * Los precios de las obligaciones cotizan en porcentajes del «valor a la par» o 100.Una obligación cuyo precio sea «85» se estará vendiendo al 85% del valor de su principal, una obligación ofrecida inicialmente por 10.000 dólares que en la actualidad se estuviese vendiendo a 85 costaría 8.500 dólares. Cuando las obligaciones se venden por debajo de 100 se denominan obligaciones «con descuento»; por encima de 100 se convierten en obligaciones «con prima». 162