inversiones inteligentes 1 | Page 159

POLÍTICA DE CARTERA PARA EL INVERSOR EMPRENDEDOR:…
American Telephone & Telegraph 2,625 %, con vencimiento en 1986, cotizaba a 51; Atchison Topeka & Santa Fe RR 4 %, con vencimiento en 1995, cotizaba a 51; McGraw-Hill 3,875 %, con vencimiento en 1992, cotizaba a 50,5.
Por lo tanto, en las condiciones imperantes a finales de 1971, los inversores emprendedores pueden obtener de obligaciones de buena categoría que se venden con grandes descuentos todo lo que deberían desear razonablemente tanto desde el punto de vista de la rentabilidad como de las posibilidades de revalorización.
A lo largo de este libro nos referimos a la posibilidad de que cualquier situación de mercado bien definida y prolongada que se haya dado en el pasado se pueda volver a repetir en el futuro. Por lo tanto, deberíamos tener en cuenta qué políticas deberían elegir los inversores agresivos en el terreno de las obligaciones, si los precios y los rendimientos de las emisiones de mejor categoría volviesen a la situación que anteriormente se consideraba normal. Por este motivo volveremos a reimprimir las observaciones que sobre esta cuestión realizamos en la edición de 1965, cuando las obligaciones de mejor categoría rendían únicamente el 4,5 %.
En este momento deberíamos hacer alguna indicación sobre las emisiones de segunda categoría que se pueden encontrar con facilidad, y que arrojan rentabilidades de hasta el 8 % o más. La principal diferencia entre las obligaciones de primera categoría y las de segunda categoría suele darse en el número de veces que los gastos por intereses están cubiertos por los beneficios. Por ejemplo: a principios de 1964 las obligaciones remunerables con cargo a ingresos de Chicago, Milwaukee, St Paul and Pacific, al 5 %, que cotizaban a 68, arrojaban un rendimiento del 7,35 %. Sin embargo, los gastos totales por intereses de la autopista, antes de impuestos de sociedades, únicamente se cubrieron 1,5 veces en 1963, en comparación con nuestros requisitos de que estén cubiertos 5 veces en el caso de una emisión de ferrocarril bien protegida. 1
Muchos inversores adquieren títulos de este tipo porque « necesitan renta » y no pueden conformarse con la rentabilidad más escasa ofrecida por las emisiones de mejor categoría. La experiencia indica claramente que es poco sensato comprar una obligación o una acción preferente que carece de una adecuada seguridad simplemente porque su rendimiento es atractivo. *( En este caso la palabra « simplemente » quiere decir que la emisión no está cotizando con un gran descuento y, por lo tanto, no ofrece la oportunidad
* Si desea un ejemplo reciente que refuerza dolorosamente la observación de Graham, véase la página 174 más adelante.
161