EL INVERSOR INTELIGENTE
puedan parecer tentadoras y las acciones ordinarias con excelentes
ganancias limitadas al pasado reciente.
. En lo relativo a las inversiones en obligaciones ordinarias, el
inversor agresivo haría bien si siguiese la pauta de actuación que se ha
sugerido para su congénere defensivo, y limitase su elección a las
emisiones sujetas a tributación de primer orden, de las cuales es posible en
la actualidad elegir valores que rinden aproximadamente el 7,25%, y las
obligaciones exentas de tributación de buena calidad, que pueden ofrecer
unos rendimientos de hasta el 5,30% en el caso de instrumentos con
vencimientos a más largo plazo.*
Acciones preferentes y obligaciones de segunda categoría
Teniendo en cuenta que a finales de 1971 es posible encontrar
obligaciones empresariales de primera categoría que ofrecen un
rendimiento del 7,25% o incluso más, no tendría mucho sentido comprar
emisiones de segunda categoría simplemente por el mayor rendimiento que
ofrecen. De hecho, las sociedades con una posición de solvencia
relativamente deficiente han descubierto que les ha resultado prácticamente
imposible colocar «obligaciones simples» (es decir, no convertibles) entre
el público en los dos últimos años. Por lo tanto, su financiación con
recursos ajenos ha tenido que realizarse a través de la emisión de
obligaciones convertibles (o lo que es lo mismo, obligaciones unidas a un
warrant) que están en una categoría diferente. Se desprende que
prácticamente todas las obligaciones no convertibles de categoría inferior
corresponden a emisiones más antiguas que se están vendiendo con un gran
descuento. Por lo tanto, ofrecen la posibilidad de disfrutar de una
substancial ganancia en valor del principal si se dan condiciones favorables
en el futuro, para lo que sería necesario que se combinasen la mejora de la
calificación de solvencia de la sociedad, por una parte, y una reducción de
los tipos de interés generales, por otra parte.
No obstante, incluso en la cuestión de los descuentos .de precio y la
concomitante oportunidad de conseguir beneficios gracias al principal, las
obligaciones de segunda categoría compiten con mejores instrumentos.
Algunas de las obligaciones firmemente arraigadas con tipos de cupón “a la
antigua usanza” (25% a 4%) se vendían aproximadamente por 50 centavos
por dólar nominal en 1970. Se pueden mencionar los siguientes ejemplos:
*
A principios de 2003, los rendimientos equivalentes son aproximadamente el 5,1% en las obligaciones
empresariales de mejor categoría, y del 4,7% en las obligaciones municipales exentas de tributación a 20
años. Para actualizar estos rendimientos, véase www.bondsonline.com/asp/news/composites/html o
www.bloomberg.com/markets/rates.html y www.bloomberg.com/markets/psarnuni.html.
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