EL INVERSOR DEFENSIVO Y LAS ACCIONES ORDINARIAS
dólares por acción.( Se debe destacar que el precio aumentó cinco veces más deprisa que los beneficios; es un comportamiento habitual entre las acciones populares). Dos años después, los beneficios se habían reducido casi en el 50 %, y la cotización lo había hecho en cuatro quintas partes, hasta 49. *
El lector comprenderá con estos ejemplos los motivos por los cuales consideramos que las acciones de empresas en crecimiento, en su conjunto, son un vehículo demasiado incierto y arriesgado para el inversor defensivo. Por supuesto, se pueden conseguir maravillas con unas elecciones individuales adecuadas, adquiridas a niveles adecuados y vendidas posteriormente después de que hayan experimentado un gran incremento de cotización y antes del probable declive. No obstante, el inversor medio no puede contar con lograr este tipo de hazañas en mayor medida que lo que confía en encontrar dinero que crezca en los árboles. Por el contrario, creemos que el grupo de grandes empresas que son relativamente impopulares, y que por lo tanto se pueden conseguir a unos múltiplos de beneficio razonables, † ofrece una zona firme, aunque poco espectacular, de elección para el público general. Ilustraremos esta idea en el capítulo sobre la selección de la cartera.
Cambios de la cartera
En la actualidad es una práctica habitual presentar todas las listas de valores para inspeccionarlas periódicamente a fin de estudiar si se puede mejorar su calidad. Por supuesto, éste es uno de los elementos más importantes del servicio que los asesores de inversión prestan a sus clientes. Prácticamente todas las agencias de intermediación están dispuestas a hacer las pertinentes sugerencias, sin cobrar comisiones especiales, a cambio de las operaciones a comisión que generan esas recomendaciones. Otras agencias de intermediación ofrecen servicios de inversión cobrando comisión por ellos.
* Para demostrar que las observaciones de Graham tienen validez universal podemos introducir a
Microsoft en el lugar de IBM y a Cisco en el lugar de Texas Instruments. Treinta años después, los resultados son misteriosamente similares: Las acciones de Microsoft bajaron el 55,7 % desde 2000 hasta 2002, mientras que las de Cisco-que se habían multiplicado por casi 50 durante los seis años precedentesperdieron el 76 % de su valor desde 2000 hasta 2002. Al igual que ocurrió con Texas Instruments, la caída de cotización de Cisco fue más acusada que la reducción de sus beneficios, que únicamente se contrajeron en un 39,2 %( comparando la media trienal de 1997-1999 con la de 2000-2002). Como siempre, cuanto más recalentadas están, más dura es la caída, † « Multiplicador de beneficios » es un sinónimo de los ratios precio / beneficios o PER, que miden cuánto
están dispuestos a pagar los inversores por una acción en relación con la rentabilidad del negocio subyacente.( Véase la nota al pie de la pág. 91 del capítulo 3).
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