inversiones inteligentes 1 | Page 138

EL INVERSOR INTELIGENTE como de los inversores institucionales. Expondremos los motivos que nos llevan a proponer una exclusión tan drástica. Las acciones de sociedades de crecimiento y el inversor defensivo El término «acción de sociedad de crecimiento» se aplica a las acciones cuyos beneficios por acción en el pasado han aumentado a un tipo muy superior al de las acciones ordinarias en general, y respecto de las cuales se espera que se mantenga esa tendencia en el futuro. (Algunos autores afirman que una verdadera acción de una sociedad de crecimiento debería ser aquella que se espera que por lo menos duplique sus beneficios por acción en un plazo de diez años, es decir, que los incremente a un tipo anual compuesto de más del 7,1%).* Evidentemente, resulta muy atractivo comprar y poseer acciones de este tipo, siempre y cuando el precio que se pague no sea excesivo. El problema radica en esa condición, por supuesto, ya que las acciones de sociedades en crecimiento se han vendido tradicionalmente a unos precios elevados en relación con los beneficios actuales y a unos múltiplos muy superiores de sus beneficios medios durante el período pasado. Esto ha introducido un elemento especulativo de considerable peso en la imagen de las acciones de sociedades en crecimiento y ha hecho que el éxito con operaciones en este terreno no sea sencillo en absoluto. La principal empresa de ese tipo ha sido, desde hace mucho tiempo, International Business Machines, y ha aportado extraordinarias recompensas a los que compraron sus acciones hace años y las conservaron tenazmente. No obstante, ya hemos mencionado† que esta empresa, cuyas acciones son las mejores entre las acciones ordinarias, perdió realmente el 50% de su cotización de mercado en un período de declive que duró seis meses durante 1961-1962 y prácticamente el mismo porcentaje en 19691970. Otras acciones de sociedades en crecimiento han sido incluso más vulnerables a estos acontecimientos negativos; en algunos casos, no sólo se ha reducido la cotización, sino también los beneficios, lo que ha supuesto un doble contratiempo para quienes tenían acciones de esas empresas. Un buen ejemplo de este segundo tipo, a los efectos que nos interesan ahora, es el de Texas Instruments, que en seis años creció de 5 a 256, sin abonar dividendos, mientras que sus beneficios pasaban de 40 centavos a 3,91 * La «Regla del 72» es una útil herramienta mental. Para calcular el período de tiempo que hace falta para duplicar una cantidad de dinero, divida 72 entre su tasa de crecimiento prevista. Al 6%, por ejemplo, el dinero se duplicaría en 12 años (72 dividido entre 6 = 12). Al tipo del 7,1 % que menciona Graham, una acción de una empresa de crecimiento duplicará sus beneficios en poco más de 10 años (72/7,1 = 10,1 años), † Graham hace esta indicación en la pág. 93. 140