EL INVERSOR DEFENSIVO Y LAS ACCIONES ORDINARIAS
mal menor, siendo el mal mayor los riesgos concomitantes a una cartera
compuesta exclusivamente por obligaciones.
Reglas aplicables al componente en acciones
La selección de acciones para la cartera del inversor defensivo debe
ser una cuestión que se realice con una relativa sencillez. Nos atreveríamos
a sugerir la aplicación dé cuatro reglas:
1. Debería haber una diversificación adecuada, aunque no excesiva.
Esto podría suponer tener acciones de un mínimo de 10
sociedades emisoras y un máximo de aproximadamente 30.*
2. Cada una de las sociedades elegidas debe ser grande, destacada y
tiene que contar con una financiación conservadora. Por
indefinidos que sean estos adjetivos, el sentido general es claro.
Al final del capítulo se hacen unas indicaciones sobre esta
cuestión.
3. Cada una de las sociedades debe tener un prolongado historial de
pago de dividendos continuado. (Todas las sociedades cuyas
acciones están integradas en el Dow Jones Industrial Average
cumplían este requisito de dividendo en 1971). Por aclarar en
términos específicos esta cuestión, sugeriríamos que el requisito
de pagos de dividendos continuados hubiese comenzado por lo
menos en 1950.†
4. El inversor debería imponer algún tipo de límite en el precio que
está dispuesto a pagar por unas acciones en relación con los
beneficios netos obtenidos a lo largo de, por ejemplo, los siete
últimos años. Sugeriríamos que ese límite se estableciese en 25
veces tales beneficios medios, y en no más de 20 veces los
beneficios correspondientes al último período de 12 meses. No
obstante, esta restricción eliminaría prácticamente a todas las
sociedades más fuertes y más populares de la cartera. En
particular, esto supondría prohibir prácticamente toda la categoría
de «acciones de sociedades de crecimiento», que durante los
últimos años han sido las preferidas tanto de los especuladores
*
Si se desea otra opinión sobre la diversificación, véase el recuadro en el comentario capítulo 14 (pág. 405).
En la actualidad, el inversor defensivo probablemente insistiría en que se hubiesen realizado pagos de
dividendos de manera continuada durante 10 años (lo que únicamente dejaría al margen a un miembro del
Dow Jones Industrial Average, Microsoft, y seguiría teniendo por lo menos 317 acciones para elegir en el
índice S & P 500). Incluso insistir en 20 años de pago ininterrumpido de dividendos no sería
exageradamente restrictivo; según Morgan Stanley, 255 empresas del S & P 500 satisfacían ese criterio a
finales del año 2002.
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