EL INVERSOR INTELIGENTE
Presumiblemente, nuestro inversor defensivo debería obtener, por lo
menos una vez al año, el mismo tipo de asesoramiento acerca de los
cambios en su cartera que el que trató de obtener cuando realizó su primera
inversión de dinero. Como la experiencia personal a la que puede recurrir
será escasa, es esencial que se ponga en manos únicamente de agencias que
gocen de la mejor reputación; de lo contrario podría acabar siendo presa de
incompetentes o de profesionales poco escrupulosos. Es importante, en
cualquier caso, que en todas y cada una de las consultas que realice indique
a su asesor, en términos claros e inequívocos, que desea respetar
escrupulosamente las cuatro reglas de selección de acciones ordinarias que
se han expuesto anteriormente en este capítulo. Por cierto, si la lista de
acciones ha sido adecuadamente elegida desde el principio, no habrá
ninguna necesidad de introducir cambios frecuentes o numerosos.*
Promediar el coste monetario
La Bolsa de Nueva York, New York Stock Exchange, ha realizado
un considerable esfuerzo para popularizar su «plan de compras mensuales»,
en virtud del cual el inversor destina, una cantidad idéntica, en términos
monetarios, todos los meses a la adquisición de acciones de una o más
empresas. Se trata de la aplicación de un tipo especial de «inversión
siguiendo una fórmula» conocida como promedio del coste monetario.
Durante el período de mercado predominantemente alcista que comenzó en
1949, los resultados de la aplicación de este procedimiento tuvieron que
ser, .sin ningún género de dudas, extraordinariamente satisfactorios, puesto
que impedían que la persona que utilizase este sistema concentrase sus
compras en momentos inadecuados.
En el exhaustivo examen de los planes de inversión mediante
fórmula realizado por Lucile Tomlinson,1 la autora presentó un cálculo de
los resultados obtenidos mediante el promedio de coste monetario en el
grupo de acciones que integraban el índice industrial Dow Jones. Se
realizaron pruebas que cubrían 23 períodos decenales de compra, el
primero de ellos concluido en 1929, y el último en 1952. Todas las pruebas
arrojaban beneficios al final del período de adquisición o en un plazo de
cinco años desde dicho momento. El beneficio medio indicado al final de
los 23 períodos de compra era del 21,5%, excluyendo los dividendos
recibidos. No creemos que sea necesario destacar que en algunos casos se
*
Los inversores pueden configurar su propio sistema automatizado para que supervise la calidad de sus
carteras, utilizando «seguidores interactivos de carteras» que están disponibles en sitios web como
www.quicken.com moneycentral.msn.com. finance.yahoo.com, y www.morningstar.com. Graham, no
obstante, recomendaría que no se fiase exclusivamente de un sistema de ese tipo; debe aplicar su propia
capacidad de juicio como complemento del software.
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